OPINION
La dinámica de los acontecimientos e información vinculados al crimen organizado, la violencia, las bandas criminales, el narcotráfico y el desorden general en el que parece haberse transformado el día a día de esta especial época, han llevado a la sociedad global a un estado de saturación seguido por una sensación de naturalización del fenómeno.
Por ejemplo, en estos días, en Uruguay, los homicidios siguen a la orden del día, y las «escenas del crimen» son cada vez más violentas, como es el caso de Rivera, donde en diez días, con dos homicidios, personas heridas y viviendas incendiadas, parece haberse instalado nuevamente la inseguridad como consecuencia las bandas criminales binacionales o trasnacionales que operan en la frontera con Brasil. Lo cierto es que el narcotráfico y sus disputas territoriales continúan cobrando víctimas y generando una permanente sensación de inseguridad en diferentes zonas de ese Departamento y en especial en la capital departamental.
El país se encuentra hace ya un tiempo prolongado atravesando una crisis de seguridad y actualmente política que ha llevado en lo que va del año a la remoción de toda la cúpula policial nacional y su vez a remover dos ministerios clave: Interior y Relaciones Exteriores. Esto últoimo como consecuencia directa de un caso vinculado al manejo de documentación relacionada con un conocido narcotraficante latinoamericano que ha expandido sus fronteras en el último lustro: Sebastián Marset.
Y precisamente estas situaciones pueden distraer el foco de cómo la dinámica de la violencia y las luchas territoriales de las bandas continúan y son cada vez más violentas en la capital Montevideo y en ciudades estratégicas del país para los negocios del narco.
Pero lo cierto es que el fenómeno narco no tiene pausa y seguramente en la próxima temporada de verano, ya cercana, aterrice nuevamente en las costas uruguayas visitadas por argentinos y brasileños en su mayoría y se vuelva a comercializar la droga de los veranos. A esto se le puede puede llamar «consumo estacional».
Por eso, al aparecer esta filtración y proyecto periodístico conocido como Narco Files, nos provoca una sensación de que algo se está haciendo (una vez más el periodismo) para si bien no combatir frontalmente al fenómeno, mantener informada a la población que tiene el derecho de saber lo que pasa con este Universo del Mal, sus manejos y cómo los estados se intentan enfrentar a su crecimiento.
FV
INTRODUCCION
«Que vivimos tiempos peligrosos es una obviedad. La destrucción del medio ambiente, los ataques globales a la democracia y los conflictos armados en Ucrania, en el Sahel, en Israel, en Gaza, acaparan los titulares todos los días.
Pero también vivimos las secuelas de otro gran combate que ya se ha perdido: la llamada «guerra contra las drogas». Esta batalla se ha librado durante más de medio siglo con un gran costo humano y con pocas victorias contra las bandas mundiales de narcotraficantes.
De hecho, el consumo de drogas ha aumentado en todo el mundo, según Naciones Unidas. Los grupos de delincuencia organizada han obtenido beneficios asombrosos y se han convertido en poderosas fuerzas políticas en muchas partes del mundo, todo ello a costa de todos los que sufren la violencia relacionada con el tráfico de drogas y la crisis sanitaria que ocasiona el consumo de estupefacientes.
Detrás del dolor y el sufrimiento hay grupos criminales cuyas actividades abarcan prácticamente todas las conductas ilegales conocidas por la humanidad. Aunque transnacionales por naturaleza, sus delitos suelen ser investigados y perseguidos de forma aislada por fuerzas y cuerpos de seguridad confinados dentro de sus fronteras nacionales». (Paul Radu, periodista)
NARCOFILES: El Nuevo Orden Criminal, es una investigación internacional sobre la situación actual del crimen organizado y sobre aquellos que lo combaten. Esta colaboración de más de 40 medios es el mayor proyecto de investigación sobre este tema que nace en América Latina, una región golpeada por el tráfico de drogas, así como la estela de violencia y corrupción que deja.
El proyecto se originó con una filtración de correos electrónicos de la Fiscalía General de la Nación de Colombia. La filtración fue compartida el año pasado con OCCRP y con varios medios latinoamericanos, entre ellos, Cerosetenta / 070, Vorágine y el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP).
OCCRP recopiló esos datos e invitó a medios de 23 países de América y Europa para analizar su contenido. Las investigaciones resultantes ofrecen una ventana única sobre cómo colaboran, se comunican e innovan los grupos criminales en un mundo globalizado.
¿CUÁL ES EL ORIGEN DE LA FILTRACIÓN?

En 2022, un grupo de ‘hacktivistas’ conocido como Guacamaya obtuvo los correos electrónicos tras infiltrarse en el servidor Microsoft Exchange, una plataforma que usa la Fiscalía colombiana. En un comunicado de prensa atribuido a ese colectivo, Guacamaya explicó que puso en el punto de mira a las instituciones a las que acusa de favorecer la corrupción y el crimen organizado.
Microsoft había pedido a sus clientes hacer una actualización de seguridad a principios de ese año, pero numerosas compañías e instituciones en Latinoamérica no las llevaron a cabo. Guacamaya fue capaz de sacar partido de esta vulnerabilidad para piratear la Fiscalía así como otras instituciones militares y policiales, agencias regulatorias y compañías a lo largo de América Latina.
Guacamaya compartió los datos con dos organizaciones: Distributed Denial of Secrets, un colectivo que distribuye y archiva datos filtrados de interés público y Enlace Hacktivista, una página web que publica información relativa a herramientas y noticias de hackers. Estos dos grupos compartieron esa filtración con OCCRP y con varios medios Latinoamericanos.
En octubre de 2022 la Fiscalía lanzó una investigación criminal sobre el ataque. La institución aseguró que también abrió un proceso administrativo contra el contratista a cargo de la infraestructura digital. En enero de este año, la vicefiscal Martha Mancera dijo que la institución estaba tomando medidas para reforzar la ciberseguridad.
OCCRP y sus socios en Colombia enviaron un cuestionario a la Fiscalía y pidieron una entrevista en relación con la filtración. Al momento de la publicación, la Fiscalía no había respondido.
¿QUÉ HAY EN LA FILTRACIÓN?
Con un tamaño de cinco terabytes, la filtración contiene más de 7 millones de correos electrónicos de la Fiscalía de Colombia, entre ellos correspondencia con embajadas y autoridades de todo el planeta. Los archivos – que también contienen audios, imágenes, PDFs, hojas de cálculo y calendarios– datan desde 2001, aunque la mayoría de ellos se concentran entre 2017 y 2022.
Los documentos en la filtración revelan detalles únicos sobre el funcionamiento interior de las bandas criminales internacionales así como los esfuerzos de las fuerzas del orden para desmantelarlas. En sus investigaciones, los reporteros exploran seis temas principales:
- Imperios Criminales investiga cómo los grupos de crimen organizado se han expandido por todo el planeta, cómo han penetrado las economías, han corrompido a las autoridades y han extendido su presencia más allá de las fronteras.
- Narcos S.A. es una mirada a cómo las bandas criminales están innovando y haciendo evolucionar sus modelos de negocio ante los nuevos incentivos y oportunidades económicas.
- Naufragando en la droga se sumerge en el turbio mundo de los puertos comerciales, que se han convertido en focos de actividad criminal, desde Antwerp y Rotterdam, pasando por Gioia Tauro, Guayaquil, Santa Marta y Limón.
- Dineros Oscuros investiga los flujos subterráneos por los que circulan los beneficios generados por el narcotráfico y pone el foco en los profesionales financieros que facilitan esos crímenes.
- Ecocrímenes expone el impacto medioambiental del crimen organizado y cómo sus actividades están destruyendo la vida salvaje, contaminando ríos y amenazando áreas protegidas.
- Policías y Ladrones pone el foco en el papel de los agentes de las fuerzas de seguridad que están en primera línea de la lucha contra el crimen organizado – aunque en ocasiones formen parte del problema.
¿CÓMO LOS PERIODISTAS HAN VERIFICADO LA INFORMACIÓN CONTENIDA EN LA FILTRACIÓN?
Para confirmar la autenticidad de la filtración, los reporteros contrastaron los datos con otras fuentes, por ejemplo cruzaron los números de referencia de casos judiciales con información que está disponible de forma pública. Los números de identificación pueden ser confirmados en bases de datos públicas, mientras que los nombres de las sociedades y la información sobre propiedades aparecen en los registros. Los nombres de fiscales y agentes fueron también comprobados en las páginas de internet de las distintas agencias.
Para verificar aún más a fondo la información que encontraron, los reporteros enviaron peticiones de información pública, revisaron cientos de documentos públicos y privados así como bases de datos, entrevistaron a autoridades, criminales convictos, expertos y a víctimas del tráfico de drogas.
Después de clasificar la información filtrada, los reporteros identificaron en los correos temas de interés que emplearon como puntos de partida para investigar más a fondo. En la mayoría de casos, los documentos de la filtración acabaron siendo solo una pequeña porción de las fuentes que se emplearon para cada historia. También se tomaron medidas para proteger a terceros y evitar alterar investigaciones en curso.
¿POR QUÉ OCCRP Y SUS SOCIOS HAN DECIDIDO EXPLOTAR ESTA FILTRACIÓN?
El crimen organizado alimenta la corrupción, devasta el medio ambiente, siembra desigualdades y frena el desarrollo económico. Por eso es fundamental que el periodismo de investigación exponga a las personas que están detrás del tráfico de drogas y otras actividades criminales y explique cómo opera.
En Colombia, los ciudadanos tienen derecho a acceder a información de interés público, y los medios de comunicación tienen derecho a publicar esta información, independientemente de la fuente. Uno de los más altos tribunales del país, la Corte Constitucional, ha subrayado que ninguna fuente está intrínsecamente fuera del alcance de los periodistas.
Jonathan Bock, director de la Fundación para la Libertad de la Prensa (FLIP), una organización colombiana que aboga por la libertad de expresión, le dijo a OCCRP que “el derecho a la libertad de expresión significa que los medios de comunicación tienen derecho a difundir información según su propio criterio editorial, siempre que actúen en cumplimiento a la Le y bajo la responsabilidad periodística”.
¿CUÁNTOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN PARTICIPAN?
Periodistas de más de 40 medios publican investigaciones en el marco del proyecto NARCOFILES. Estos medios son:
- Agencia Ocote (Guatemala)
- Aristegui Noticias (México)
- Armando.info (Venezuela)
- Berlingske (Dinamarca)
- BIRD (Bulgaria)
- Cerosetenta / 070 (Colombia)
- Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (América Latina)
- CNN en Español (Estados Unidos)
- Con Criterio (Guatemala)
- Contracorriente (Honduras)
- Cuestión Pública (Colombia)
- De Tijd (Bélgica)
- Der Spiegel (Alemania)
- Der Standard (Austria)
- Die Dunkelkammer (Austria)
- El Universal (México)
- Expresso (Portugal)
- Frontstory.pl (Polonia)
- Het Parool (Países Bajos)
- InfoLibre (España)
- InSight Crime (América Latina)
- Investigace.cz (República Checa)
- IrpiMedia (Italia)
- Knack (Bélgica)
- La Prensa (Panamá)
- Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (México)
- Miami Herald (Estados Unidos)
- Mongabay Latam (América Latina)
- Narcodiario (España)
- No Ficción (Guatemala)
- Ojoconmipisto (Guatemala)
- OjoPúblico (Perú)
- Paper Trail Media (Alemania)
- piauí (Brasil)
- PlanV (Ecuador)
- Plaza Pública (Guatemala)
- Profil (Austria)
- Quinto Elemento Lab (México)
- Siena (Lituania)
- SVT (Suecia)
- UOL (Brasil)
- Verdad Abierta (Colombia)
- Vorágine (Colombia)
- ZDF (Alemania)