El negocio del crimen, una investigación sociológica que revela mucho del crimen organizado en LAC.

OPINION

El auge del crimen organizado y la delincuencia en general en Latinoamérica y el Caribe es un tema por demás actual y que se ha llevado la vida de más de un millón de personas en el periódo que presenta como estudio e investigación el sociólogo Marcelo Bergman, ha demolido estructuras sociales y generado un cambio cultural dramático en más de dos generaciones, ha corrompido gobiernos, instituciones de todo tipo incluyendo fuerzas públicas como policías y fuerzas armadas, ha roto paradigmas de todo tipo e instaurado la nueva cultura del delito aspiracional, el ajuste de cuentas, la batalla por el control territorial, el narcomenudeo, el narcotráfico, la extorsión a cambio de seguridad, y más.

Analizamos el fenómeno desde hace tiempo al que llamamos « El Universo del Mal», un sistema paralelo que funciona a una velocidad sumamente mayor que las estructuras legales y que parece querer domiar la escena de la vida latinoamericana. Recientemente hemos leído y escuchado al sociólogo Bergman y compartimos mucho de lo expresado en su investigación plasmada en ese libro.

Algunos comentarios que se pueden hacer pueden estar asociados a la propia velocidad que se mueve le delito en la región y que desactualizan un poco algunos números presentados. También es evidente la falta de aggiornamiento sobre la situación de seguridad en Uruguay y Chile por ejemplo, países que están sufriendo junto a Costa Rica y Ecuador, antiguos sitios relativamente pacíficos y hoy convertidos en campo de batalla de bandas criminales.

Sin dudas que esta investigación resulta poco menos que insoslayable para entender el fenómeno del crimen y saber que «no hay balas de plata» para rerminar con esto.

«A pesar de que durante los últimos treinta años el delito ha disminuido a nivel mundial, la criminalidad en América Latina ha alcanzado niveles sin precedentes. Si bien las estadísticas demuestran que, desde comienzos del siglo XXI, la región ha experimentado crecimiento económico, reducción de la pobreza y la desigualdad, aumento de la demanda de consumo y extensión de la democracia, también ha sufrido un dramático estallido de violencia y delitos contra la propiedad. Este incremento tiene enormes implicancias sociales, económicas y políticas que están transformando el tejido social y la vida cotidiana de millones de ciudadanos.»

FV

Cinco conclusiones del libro El Negocio del Crimen, de Bergman

  • En los últimos 30 años el crimen creció en toda América Latina (una excepción es Colombia), en contraposición a lo que pasó en todas las otras regiones del mundo, donde cayeron o se mantuvieron estables. 
  • Aumentaron los homicidios pero sobre todo los delitos adquisitivos: uno de cada cuatro latinoamericanos declara haber sufrido un robo en los últimos 12 meses. La inseguridad está asociada al crecimiento del crimen organizado, que disputa las ganancias que generan los delitos económicos y patrimoniales. 
  • El crimen creció en lugares de América Latina donde se redujeron la pobreza, el desempleo y en menor medida la desigualdad. El aumento de la delincuencia se asocia positivamente con el crecimiento económico; no parece ser el resultado de una mayor pobreza, sino de una mayor prosperidad. 
  • Las políticas de encarcelamiento masivo no lograron contener la criminalidad. Los traficantes y los delincuentes de delitos contra la propiedad que terminaron detenidos fueron reemplazados de modo rápido por nuevos cuadros de infractores que tomaron sus lugares. La estructura de organización de las empresas delictivas ha permanecido casi intacta.
  • La Policía y los sistemas de justicia penal han tenido limitado éxito en la contención de la delincuencia y se han asignado pocos recursos a programas de prevención social. Las tasas de impunidad por delitos graves en la región son impactantes.

Una de las principales conclusiones del libro » El negocio del crimen» es que el crecimiento económico, las mejoras en el empleo y los índices de igualdad no resolvieron los problemas de violencia en América Latina. Más bien sucedió lo contrario. Eso interpela en particular a las visiones progresistas.

En el libro se habla de implementar un “conjunto coherente de medidas”, pero ¿cuáles son?

La presencia policial, la inteligencia policial, la inteligencia criminal, invertir en conocimiento para saber cómo se mueven las organizaciones criminales, bajar las tasas de impunidad. Hay que tener sistemas inteligentes de procesamientos de datos en línea, hay que aplicar sistemas de mediación cuando en un barrio hay un pleito entre bandas. Hay que hablar con los líderes para que contribuyan a la pacificación. Hay distintos instrumentos y distintas políticas. No hay una bala de plata, hay muchas cosas que se pueden hacer en cada país.

¿Qué pasa con la ONG «Cure Violence» y los llamados proyectos de interruptores de violencia?

Esos programas tienen el espíritu de lo que recién comentaba, buscan intervenir sobre aspectos que generan la violencia, desde el diálogo. Es como palo y zanahoria. Me parece que están bien, hay que explorarlos. Pero tampoco son la bala de plata.

¿Pero esos pactos no son más políticos que propiamente políticas de Estado? En El Salvador han existido negociaciones con las maras, pero cuando cambia el gobierno se caen los acuerdos y las cifras se disparan.

Hay de todo en América Latina. Existen esos pactos a nivel gubernamental en algunos lugares y todo indicaría que en nuestros países del Cono Sur es difícil que pueda pasar algo de eso. Sería raro que un presidente negocie con los narcos. Puede mirar para otro lado, pero eso también tiene costos políticos altos. Miren el lío que tuvo acá al presidente con el tema Marset. No porque el presidente sea un narco, pero ya estar cerca de estos temas siempre tiene costos políticos. Así y todo, en México hay gobernadores o intendentes que directamente son financiados por el narco. O sea que hay de todo en nuestros países.

Cinco pautas de política pública, según Bergman

  • Toda política depende de su entorno, “copiar y pegar” recetas de otros países rara vez funciona. 
  • La mayoría de los crímenes están impulsados por motivaciones económicas; por lo tanto, se necesita un variado instrumental de regulaciones y no sólo las herramientas del derecho penal. Las políticas de precio, las impositivas y las regulaciones financieras son tan importantes como la Policía o los jueces para reducir los mercados ilegales que alimentan la criminalidad. La reducción del delito está asociada tanto al Estado como a los mercados. 
  • Cuando las capacidades estatales son débiles, los tomadores de decisión deberían abstenerse de promover políticas populares de mano dura. 
  • La impunidad debe ser muy baja, en especial para los líderes de las organizaciones que se benefician con el crimen, los empresarios que lucran con la ilicitud, los políticos que están confabulados con los delincuentes y los agentes de aplicación de las leyes que se corrompen. 
  • Hay que evitar el encarcelamiento masivo y desarrollar sanciones alternativas a las prisiones. El fuerte efecto de remplazo y la baja disuasión de los actuales sistemas penitenciarios puede convertir a las cárceles en altamente criminógenas.

Avatar de Desconocido

Autor: Fernando Vaccotti

Former Field Security Officer OIM AMCA Venezuela. Consultor Privado en FV Consulting. Experto en Seguridad Internacional. Security Consulting Services & Solutions. Consultor Experto en Seguridad WFP (Programa Mundial de Alimentos ONU). Field Security Officer en OIM ONU -Migración. Soluciones en Seguridad Multidimensional. Pensando soluciones fuera de la caja. Out of box thinking.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.