Sobreviviendo a la inseguridad

OPINIÓN

El continente y la región continúan experimentando desde hace ya más de tres décadas una crisis de liderazgo político materializada en el aterrizaje del crimen organizado y los escandalosos números de la violencia diaria en prácticamente todos los países de la región con diferentes matices en cantidad y en el tipo de de delito que se comete.

Pero vivimos desde ese tiempo en un ambiente violento. Ya no existen dudas al respecto.

El crimen organizado tiene un papel importante como actor geopolítico, ya que disputa con los Estados el poder y el control territorial y social. Además, en términos criminológicos, compite con los países y las leyes por el monopolio de la violencia.

La reciente escalada de violencia en Ecuador, la situación de inseguridad en Haití, el tema carcelario en Paraguay , la situación de frontera entre Colombia y Venezuela, el diferendo sobre el territorio del Esequibo entre Guyana y Venezuela, en conjunto con el tráfico ilegal de armas, atentados a políticos, fiscales y jueces, policías, secuestros, robos a bancos, incautaciones masivas de droga procesada en el continente y también en países de destino, luchas de bandas por el control territorial y más, nos indican que el crimen organizado continúa avanzando.

Los homicidios continúan siendo un escándalo en materia de estadísticas. Ningún país se encuentra fuera de esta realidad.

Y que su estandarte de la corrupción generalizada sigue alto desafiando la estabilidad de los Estados.

A esto se le debe agregar el creciente fenómeno de los delitos virtuales que también llegaron para quedarse sin que la sociedad tenga una repuesta adecuada por parte de las autoridades pues , entre otras cosas, no se sabe mucho del tema y se analiza desde una óptica forense casi siempre, es decir, después que ocurrió.

Últimamente se habla también de que la población descreída de la eficacia policial, no denuncia todo lo que pasa generando aún más esa zona gris de estadísticas de delitos desconocidos oficialmente pues no se registran.

Esta dinámica ha llevado a estar varios pasos detrás de la delincuencia y generar un descreimiento de las sociedades en la capacidad que tienen los gobiernos y sus policías para enfrentar al crimen organizado cuando además este en varios países, se ha infiltrado en el propio poder.

Por ejemplo, existen iniciativas oficiales en algunos países para intentar combatir el fenómeno pero el único caso exitoso en la region es El Salvador a pesar de las críticas que ha generado la política de Bukele.

Cada país debe encontrar su forma a la medida para combatir un tema que no reconoce de píldoras mágicas ni de fórmulas exportadas que presuntamente funcionaron en algún momento en algún lugar.

Como dice un conocido sociólogo, no existen balas de plata para detener esto. (Bregman)

La “tolerancia cero” de Giuliani (USA) por ejemplo, funcionó un tiempo. Luego el delito como en todas partes mutó y la respuesta no ha estado desarrollada a la misma velocidad.

De manera que el ciudadano de LAC cree cada vez menos en sus líderes, pues además los escándalos de corrupción han impactado fuertemente en la imagen de las administraciones y sus caras visibles, los gobernantes prácticamente sin detenerse.

Los países no han sabido resolver el tema de la inseguridad de manera imperativa. Las herramientas están, los Estados tienen todo para enfrentar el problema, pero no se han encontrado las soluciones.

Por el contrario, se le ha cedido en muchas ocasiones el control territorial a las bandas criminales, las policías no entran a determinadas zonas urbanas y el narcotráfico en todas sus variables domina la realidad de la vida diaria, ejerciendo unas verdadera gobernanza criminal.

En su primer artículo de 1993, el que generó la posterior escritura y publicación de un libro, Samuel Huntington retomó una vieja concepción de Toynbee en la que aseveraba que los principales actores políticos de este siglo serían precisamente las civilizaciones y los principales conflictos serían precisamente entre las civilizaciones y no entre ideologías como durante la mayor parte del siglo pasado ni entre los llamados estados-nación.

En esa línea se podría razonar que estamos viendo en primera fila un choque entre culturas, la cultura social latinoamericana y la subcultura narcocriminal multinacional.

Claves para trabajar en Seguridad Ciudadana

  1. Planificación
  2. Difusión e Información
  3. Participación Comunitaria
  4. Coordinación entre instituciones públicas y privadas
  5. Descentralización
  6. Promoción Social

Esquema de trabajo

La clave del éxito en la prevención del crimen es la planificación. Esto significa que el tratamiento de los problemas de la comunidad en materia de seguridad ciudadana debe ser abordado de una manera lógica y sistemática. El desarrollo de dichos programas debe ser dirigido a los problemas y necesidades de la misma comunidad, y por ello es fundamental la evaluación sobre qué programas realizar y cuáles deben ser sus características a objeto de que estos sean realmente efectivos.

La prevención debe ser focalizada en aquellos aspectos donde se pueden optimizar de mejor manera sus resultados. Es así, como la planificación deberá dirigirse a:

1. Destinar la mayor cantidad de recursos a aquellos problemas más graves;

2. Coordinar las distintas actividades de los actores involucrados en este ámbito; y

3. Realizar las actividades programadas en la solución de los problemas ya detectados.

Hay que retomar el control.

Por Fernando Vaccotti

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Autor: Fernando Vaccotti

Former Field Security Officer OIM AMCA Venezuela. Consultor Privado en FV Consulting. Experto en Seguridad Internacional. Security Consulting Services & Solutions. Consultor Experto en Seguridad WFP (Programa Mundial de Alimentos ONU). Field Security Officer en OIM ONU -Migración. Soluciones en Seguridad Multidimensional. Pensando soluciones fuera de la caja. Out of box thinking.

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