Extraído del Capítulo 9 del libro “Bandas Criminales en Latinoamérica, Tomo I”, por Fernando Vaccotti
Un poco de explicaciones históricas
En el libro “La violencia en Colombia,” Orlando Fals Borda en la edición del año 2005 explica que el pueblo colombiano está desgarrado por una política nociva de carácter nacional y regional y diseñado por una oligarquía que se ha perpetuado en el poder a toda costa, desatado el terror y la violencia. Esta guerra insensata ha sido prolífica al destruir lo mejor que tiene: el pueblo humilde.
Fals Borda dice que el fenómeno” ya decrépito” de la violencia múltiple en Colombia se ha compuesto de un conjunto de hechos, eventos y procesos repulsivos, vinculados al espacio/tiempo, para apreciar y entender de manera diferencial su sentido y ponderar los efectos en la vida colectivo, por regiones, clases sociales e individuos.

En los últimos cincuenta años ha habido mucha y muy poca práctica eficaz sobre la violencia y sus efectos y suficiente ilustración de este fenómeno social de violencia. Las soluciones necesarias no han llegado en ningún momento pese a los intentos históricos que han fallado sucesivamente.
Entre la tesis, hipótesis y constructos verosímiles disponibles sobre la violencia colombiana se encuentran: la del agrietamiento estructural; la de las reivindicaciones regionales como contra violencia ante poderes nacionales y externos que no la reconocen; la de causas objetivas o estructurales como la pobreza y explotación generalizadas y la riqueza sin conciencia social que llevan a guerras injustas; la de factores subjetivos relacionados con la ideología y la elección racional o revolucionaria de actores armados como las guerrillas; la de la frustración de expectativas como las de los campesinos y colonos marginales; la de la “crisis total y parcial del estado” y la falta de legitimidad en el monopolio de la fuerza.
También la del progresivo carácter multidimensional de la espiral de violencia que sigue siendo aplicable según regiones y el desfase entre la dirección político-ideológica y la conducción militar popular.
Las FARC y una breve historia
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) surgieron oficialmente en 1964, en el marco de un contexto de violencia bipartidista y exclusión rural. Su fundador y principal comandante fue Pedro Antonio Marín, más conocido como Manuel Marulanda Vélez o simplemente “Tirofijo.” Proveniente del campesinado, Marulanda simbolizó la raíz agraria del movimiento, que inicialmente buscaba la redistribución de tierras y justicia social bajo una ideología marxista-leninista.
Durante sus primeras décadas, las FARC se consolidaron como una fuerza guerrillera con fuerte implantación rural, expandiendo su influencia en regiones aisladas como los llanos del Meta, el Caquetá, Guaviare, Putumayo y otras zonas de la selva amazónica y los Andes orientales. A finales de los años´ 90, llegaron a contar con más de 20.000 combatientes armados, organizados en bloques regionales, frentes móviles y milicias urbanas, lo que las convirtió en la guerrilla más grande y poderosa de América Latina.

El apogeo de las FARC se produjo entre 1998 y 2002, cuando el entonces presidente Andrés Pastrana les concedió una zona de despeje de más de 42.000 km² para intentar un proceso de paz. Sin embargo, esta etapa fue aprovechada por las FARC para rearmarse, reclutar combatientes y afianzar su economía ilícita, sobre todo mediante el narcotráfico, los secuestros extorsivos y la minería ilegal. La connivencia con carteles de droga fue determinante en su mutación: de guerrilla político-militar a estructura híbrida con rasgos de actor criminal internacional.
