La violencia letal no da tregua. En apenas 48 horas, Uruguay registró siete nuevos homicidios, mientras las cárceles acumulan muertes bajo custodia y la policía enfrenta una silenciosa epidemia de suicidios. El país atraviesa un momento bisagra en seguridad ciudadana, en el marco de la tercera ola del crimen organizado transnacional.
Una ola de homicidios que desnuda vulnerabilidades
Uruguay atraviesa una secuencia de asesinatos concentrados en zonas críticas del Montevideo profundo y su periferia metropolitana, con desbordes puntuales en el interior. En 48 horas se contaron siete homicidios: cinco en la capital (Casabó, Cerro Norte, Reducto, Buceo) y dos más en Canelones y Paysandú. Varios de ellos responden a ajustes de cuentas y disputas entre grupos criminales.
El Ministerio del Interior reportó 179 homicidios en el primer semestre de 2025, apenas un 1,6% menos que en igual período de 2024. La tasa semestral estimada de 5,0 cada 100.000 habitantes parece baja en la comparación regional, pero los eventos recientes confirman lo que ya hemos señalado: la violencia se expresa de manera intermitente, territorializada y con capacidad de replicación inmediata.
Ministro Carlos Negro: «Hay momentos y momentos. Este no es un momento de valoraciones políticas ni es momento de hacer política. Cuando tengamos que hacerla la vamos a hacer en el ámbito que corresponde. Hoy no es el día», subrayó. https://www.elobservador.com.uy/nacional/ante-ola-homicidios-negro-hablo-pico-violencia-y-dijo-que-no-es-momento-hacer-valoraciones-politicas-n6018623
Muertes en cárceles: el sistema penitenciario como espejo
El drama no se limita a las calles. En 2024 hubo 57 muertes bajo custodia, de las cuales 36 fueron violentas (18 homicidios y 15 suicidios). El sistema carcelario uruguayo mantiene altos niveles de hacinamiento y violencia interna.
En junio de 2025, un incendio intencional en un módulo del Comcar dejó cuatro reclusos muertos, episodio que desató un debate sobre la urgencia de una reforma penitenciaria. Los informes del Comisionado Parlamentario, la INDDHH y organismos internacionales coinciden: sin intervención estructural, las cárceles seguirán funcionando como usinas de violencia organizada.
Suicidios policiales: la otra epidemia
La otra cara invisible de la crisis es el desgaste de quienes enfrentan el crimen. En 2024, el sindicato policial (SUPU) confirmó 16 suicidios de funcionarios, lo que representa una tasa cercana a 38 por 100.000, más del doble que la nacional.
En 2025, ya se sumaron nuevos casos, incluyendo el de un funcionario del Instituto Nacional de Rehabilitación ocurrido dentro de su lugar de trabajo. El propio Ministerio del Interior reconoce que los factores inmediatos más frecuentes incluyen conflictos afectivos y el acceso al arma reglamentaria.
Se trata de una pandemia silenciosa que demanda protocolos clínicos específicos, control de acceso a armas y un sistema sostenido de apoyo psicosocial para el personal policial y penitenciario.
Voces relevantes: Azambuja vs Rojido
En las últimas horas han habido declaraciones de jerarcas del Ministerio del Interior explicando cuál es la situación. Rescatamos dos visiones.
José Manuel Azambuja, Director Nacional de Policía
“Se han generado determinadas situaciones de alarma pública (…) algunas comunicaciones no han sido oficiales. La Policía y la Fiscalía trabajan conjuntamente en los hechos judicializados.”
En un claro discurso de control institucional, enfatiza la coordinación con Fiscalía y busca bajar el impacto de rumores y noticias no verificadas.
Emiliano Rojido, Sociólogo, asesor del MI
“Más policías y penas son la receta del fracaso para bajar homicidios.” También advirtió que, sin trazabilidad, “podríamos estar financiando municiones que terminan en manos del crimen organizado.”
Esto constituye una crítica estructural ya que advierte contra el punitivismo y señala la necesidad de políticas profundas que ataquen causas y mercados criminales.

- Homicidios H1-2025: 179 (-1,6% vs. H1-2024) – tasa 5,0/100.000 (semestre).
- Últimas 48–72 h: 7 homicidios (5 Montevideo, 1 Canelones, 1 Paysandú).
- Muertes bajo custodia 2024: 57 (36 violentas).
- Junio 2025: incendio en Comcar, 4 reclusos fallecidos.
- Suicidios policiales 2024: 16 (tasa ~38/100.000).
- 2025: nuevos casos, incluido funcionario del INR (24/06).
Una conclusión incómoda
La fotografía es clara: homicidios que se concentran y multiplican en barrios específicos, cárceles convertidas en catalizadores de violencia, y policías que se quitan la vida en soledad. Uruguay necesita con urgencia:
- Gestión de conflictos barriales y prevención focalizada.
- Control inteligente de mercados ilícitos y redes criminales.
- Reforma penitenciaria con indicadores de reducción de violencia intramuros.
- Apoyo real a la salud mental policial, más allá de comunicados y protocolos de papel.
La seguridad ya no se mide solo en estadísticas: se mide en vidas truncadas y en la erosión de la confianza social en el Estado.
Referencias
- Ministerio del Interior – Estadísticas criminales H1-2025, Observatorio de Seguridad Ciudadana.
- AECA – Anexo de Homicidios primer semestre 2025.
- En Perspectiva, El Observador, Subrayado, Montevideo Portal, Caras y Caretas – cobertura ola de homicidios.
- Brecha – muertes bajo custodia 2024.
- Infobae, El País, Swissinfo – incendio Comcar 2025.
- Comisionado Parlamentario, INDDHH, Amnistía Internacional – informes sobre cárceles.
- SUPU, Prensa Latina, la diaria, Montevideo Portal – datos sobre suicidios policiales.
- Vaccotti, Fernando – Crimen y violencia en Uruguay: una mirada sociológica (2005–2025); La tercera ola del crimen organizado transnacional (2025).