“Cuando el Estado aprende a sobrevivir del delito, el problema ya no es la criminalidad: es el modelo de poder que la administra.” (FV)
Resumen ejecutivo
Irán y Venezuela representan un fenómeno clave del orden internacional contemporáneo: Estados que, frente al aislamiento y las sanciones, no colapsan sino que mutan. Ambos han desarrollado, de manera convergente, arquitecturas de poder basadas en la integración entre aparato estatal, economías ilícitas y redes transnacionales.
Irán aporta capacidades estratégicas —inteligencia, tecnología, redes financieras opacas y doctrina de guerra híbrida— mientras Venezuela ofrece territorio, recursos, plataformas logísticas y cercanía geográfica a los grandes flujos ilícitos del hemisferio occidental. La relación entre ambos no debe leerse como una alianza ideológica clásica, sino como una asociación funcional orientada a la supervivencia del régimen.
En el contexto actual, marcado por presión social interna, reconfiguración del poder global y endurecimiento de los controles financieros y marítimos, este eje adquiere una relevancia renovada, con impactos que exceden ampliamente a Medio Oriente y el Caribe.
Marco conceptual: del Estado sancionado al Estado-red
La literatura clásica de las relaciones internacionales resulta insuficiente para explicar casos como Irán y Venezuela. No se trata simplemente de “Estados paria”, sino de Estados híbridos, donde lo legal y lo ilícito se integran deliberadamente como instrumento de poder.
Autores como Joseph Nye, Mary Kaldor, John Arquilla y David Ronfeldt, Louise Shelley y Moisés Naím han advertido, desde distintos ángulos, que el poder contemporáneo se ejerce crecientemente a través de:
- Redes transnacionales
- Actores estatales y no estatales superpuestos
- Economías ilegales funcionales a objetivos políticos
En este marco, Irán y Venezuela operan como nodos dentro de un ecosistema mayor, conectando flujos financieros, logísticos, políticos y coercitivos. No son anomalías: son laboratorios de un modelo replicable.
Cuando el Estado aprende a sobrevivir del delito, la ilegalidad deja de ser una falla del sistema y pasa a ser parte de su diseño.
Irán: el nodo exportador de capacidades estratégicas
Desde hace décadas, Irán ha desarrollado una sofisticada capacidad para operar bajo sanciones. A través de la Guardia Revolucionaria y su estructura externa, el régimen ha perfeccionado:
- Mecanismos financieros alternativos
- Uso de empresas pantalla y triangulación comercial
- Proyección indirecta mediante proxies
- Diplomacia paralela con Estados y actores no convencionales
Estados Unidos mantiene a Irán en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, una categoría que define gran parte de su política exterior desde principios de siglo. La inclusión de Irán en el denominado “axis of evil” (eje del Mal) durante la presidencia de George W. Bush (2002) marcó un punto de inflexión: desde entonces, la relación se convirtió en una guerra prolongada de presión, contención y ruptura de redes, más que en un conflicto convencional.
Irán no solo sobrevive a las sanciones: aprende de ellas y exporta ese aprendizaje.

Venezuela: el nodo plataforma del hemisferio occidental
Venezuela aporta al eje lo que Irán no posee en esta región: territorio, recursos y posición geográfica estratégica.
El progresivo colapso institucional transformó al país en:
- Plataforma logística para economías ilícitas
- Espacio de tránsito protegido por actores armados estatales y paraestatales
- Fuente de rentas ilegales (narcotráfico, oro, contrabando, corrupción sistémica)
Aquí, el Estado deja de ser regulador y se convierte en infraestructura del sistema. Puertos, aeropuertos, documentación, empresas públicas y fuerzas de seguridad pasan a cumplir un rol funcional dentro de un ecosistema híbrido.
Casos documentados: cuando los nodos se conectan
Caso 1 – 2020: combustible iraní hacia Venezuela
En agosto de 2020, el Departamento de Justicia de EE. UU. anunció la incautación de cuatro tanqueros con combustible iraní destinados a Venezuela, vinculando la operación a estructuras del IRGC. Fue la mayor confiscación de este tipo realizada por Washington y confirmó la cooperación energética directa entre ambos regímenes.
Caso 2 – 2025: sanciones por cooperación militar y drones
En 2025, EE. UU. impuso sanciones específicas vinculadas al intercambio de tecnología militar y drones entre actores iraníes y venezolanos. El foco ya no fue solo económico, sino estratégico-militar, señalando un nuevo nivel de preocupación.
Caso 3 – Redes híbridas en Latinoamérica
Estudios de RAND y otros think tanks documentan la presencia de redes vinculadas a Hezbollah en Latinoamérica, con actividades que combinan financiamiento ilícito, crimen organizado y facilitación logística. Sin afirmar una relación mecánica, estos trabajos permiten identificar ecosistemas compartidos, donde actores terroristas y criminales utilizan los mismos facilitadores.
Caso 4 – AMIA (1994): un hito hemisférico
El atentado contra la AMIA en Argentina sigue siendo un punto de referencia histórico para comprender la proyección de redes iraníes en la región y las dificultades estructurales de atribución, justicia y cooperación internacional.
Irán y Venezuela no son excepciones: son síntomas adelantados de un orden internacional donde el poder ya no se ejerce solo desde la legalidad formal.(FV)
La “guerra larga” de los Bush como marco histórico
La presidencia de George W. Bush marca un quiebre clave.
En 2002, Irán es conceptualizado como amenaza estratégica global. Ese mismo año, el vínculo entre Washington y Caracas se deteriora profundamente tras el intento de golpe contra Hugo Chávez, generando una fractura política hemisférica que nunca se recompuso del todo.
Desde entonces, ambos países quedan integrados – por caminos distintos – a una lógica común: aislamiento político más presión internacional es igual a expansión de canales paralelos.
Coyuntura actual: por qué este eje importa hoy
Hoy, Irán y Venezuela enfrentan desafíos similares:
- Presión social y económica
- Menor margen de legitimidad internacional
- Mayor vigilancia sobre flujos financieros y marítimos
La respuesta no es la retirada, sino la profundización del modelo red, con mayor tercerización, menor visibilidad y creciente convergencia entre crimen organizado y aparato estatal.
Probables Escenarios 2026–2028
1. Continuidad adaptativa
El eje se mantiene, se vuelve más sofisticado y menos visible.
2. Fragmentación peligrosa
Pérdida de control central, autonomización de actores armados y mayor violencia.
3. Reacomodo negociado
Normalización parcial sin desmontar la infraestructura real del sistema.
¿Por qué caen Irán y Venezuela casi al mismo tiempo?
Porque ambos regímenes agotaron simultáneamente el mismo modelo de supervivencia, un modelo que durante años les permitió resistir sanciones, aislamiento y presión externa, pero que hoy muestra límites estructurales.
No caen por una causa única. Caen por la convergencia de cinco vectores que se activan en paralelo.
Colapso del contrato social mínimo
Durante años, ambos regímenes sostuvieron un equilibrio básico:
- represión selectiva
- subsidios directos o indirectos
- control narrativo
Ese contrato se rompe cuando el Estado deja de garantizar incluso la supervivencia básica.
- En Irán, el detonante es generacional y cultural: mujeres y jóvenes rompen el miedo, erosionando la legitimidad religiosa.
- En Venezuela, el detonante es material: salario, servicios, migración masiva, colapso de expectativas.
Distintos síntomas, misma ruptura: el régimen deja de ser tolerable incluso para sectores que antes lo aceptaban pasivamente.
Las sanciones ya no “disciplinan”: asfixian
Durante una etapa, las sanciones funcionaron como:
- un problema externo que podía ser usado propagandísticamente
- un incentivo para construir economías paralelas
Hoy ocurre algo distinto:
las sanciones dejan de ser administrables.
- Se endurece el control financiero y marítimo.
- Se persiguen intermediarios, no solo Estados.
- Se reduce la capacidad de triangulación.
El resultado es menos renta disponible para comprar lealtades internas.
Sin renta, el aparato represivo se vuelve caro e inestable.
Erosión del aparato coercitivo
Los regímenes autoritarios no caen cuando hay protestas, caen cuando el aparato coercitivo duda, se fragmenta o se agota.
En ambos casos vemos:
- cansancio operativo
- corrupción interna
- fisuras entre élites civiles, militares e inteligencia
No es un colapso inmediato, pero sí un desgaste acumulativo.
El régimen deja de parecer invulnerable, y eso es decisivo.
El contexto internacional dejó de ser permisivo
Durante años, el orden internacional toleró zonas grises:
- sanciones parciales
- ambigüedad diplomática
- comercio indirecto
Hoy el escenario es otro:
- mayor competencia entre potencias
- menor tolerancia a actores disruptivos
- necesidad de mostrar control sobre flujos ilícitos
Irán y Venezuela pasan de ser “problemas manejables” a riesgos sistémicos.
Cuando el costo de tolerarlos supera el costo de presionarlos, el margen desaparece.
El agotamiento del “método red”
Irán y Venezuela sobrevivieron gracias a un Estado-red:
- tercerización de ilegalidades
- alianzas con actores no estatales
- opacidad estructural
Pero ese modelo tiene un límite:
- genera dependencia del delito
- erosiona capacidades estatales reales
- multiplica actores difíciles de controlar
El método que permitió sobrevivir termina acelerando el colapso.
Algunas reflexiones de esta actualidad
Irán y Venezuela no son excepciones: son síntomas adelantados de un orden internacional donde el poder ya no se ejerce solo desde la legalidad formal.
Comprender este eje no es un ejercicio académico abstracto. Es una necesidad estratégica para anticipar riesgos en puertos, finanzas, seguridad regional y estabilidad democrática en Latinoamérica.