Operación “Ataque Total”: Ecuador entra en la fase de guerra abierta contra el crimen organizado

Resumen Ejecutivo

Ecuador dejó atrás la lógica reactiva y entró en una fase de confrontación directa contra las estructuras criminales que disputan el control territorial al Estado. La operación “Ataque Total”, ordenada por el presidente Daniel Noboa, marca un punto de inflexión: ya no se trata de contención, sino de ofensiva sostenida.

Esta decisión se inscribe en un proceso que vengo analizando desde hace meses: la mutación de Ecuador en un teatro de conflicto híbrido, donde bandas criminales operan como actores armados no estatales, con control territorial, capacidad militar y economías ilícitas transnacionales.

Qué está pasando: despliegue masivo militar-policial en zonas críticas bajo lógica de guerra interna

Por qué importa ahora: el Estado reconoce de hecho que perdió control en áreas clave.

Qué cambia: del estado de excepción defensivo a la ofensiva permanente Impactos clave: seguridad ciudadana, derechos, gobernabilidad y legitimidad estatal Escenario: éxito táctico posible, pero riesgo estratégico si no hay fase posterior.

La pregunta no es si Ecuador debía hacerlo. La pregunta es si llega a tiempo y si sabe cómo salir de esta guerra.

Ecuador: del país de tránsito al campo de batalla

Nada de lo que ocurre hoy en Ecuador es improvisado ni sorpresivo. Lo advertí en múltiples artículos: el país se transformó en una plataforma logística del narcotráfico transnacional, articulando puertos, cárceles, barrios capturados y corredores hacia Europa y Estados Unidos.

Las conocidas bandas –Los Choneros, Lobos, Tiguerones, Chone Killers– dejaron de ser simples organizaciones criminales. Evolucionaron hacia estructuras cuasi-militares, con armamento, mando, disciplina y control social. Microcarteles.

Eso no es delincuencia común. Eso es gobernanza criminal.

La declaración previa de conflicto armado interno fue el reconocimiento político de una realidad operativa. “Ataque Total” es su traducción militar.

¿Qué es realmente la operación “Ataque Total”?

Más allá del nombre – deliberadamente fuerte – la operación implica:

Despliegue masivo de Fuerzas Armadas en provincias críticas (Guayas, Manabí, Los Ríos); Control territorial directo en zonas urbanas y rurales dominadas por bandas; Acción conjunta militar-policial, con reglas de enfrentamiento ampliadas; Mando adelantado, con el alto comando operando desde el terreno.

No es un operativo puntual. Es una campaña.

Y ese detalle es clave ya que el Estado ecuatoriano acepta que enfrenta un enemigo persistente, no episodios aislados de violencia.

Lo que Noboa entendió (y muchos aún no) parece ser algo fundamental: cuando el crimen controla territorio, la respuesta ya no puede ser solo policial.

Ecuador no está frente a una crisis de seguridad. Está frente a una crisis de soberanía interna con síntomas característicos como barrios donde el Estado no entra ; puertos donde el Estado mira para otro lado y cárceles gobernadas por reclusos armados. En ese contexto, no actuar era rendirse.

“Ataque Total” busca recuperar iniciativa, romper la sensación de impunidad y demostrar que el monopolio de la fuerza sigue siendo estatal. Ninguna guerra interna se gana solo con tropas.

Si esta ofensiva no es seguida y apoyada por inteligencia criminal profunda; desarticulación financiera de las bandas; control real de puertos y aduanas; reforma penitenciaria efectiva y presencia estatal sostenida post-operación entonces “Ataque Total” corre el riesgo de ser una victoria táctica y una derrota estratégica. La historia regional está llena de ejemplos.

Ecuador como laboratorio regional

Lo que hoy ocurre en Ecuador no es solo ecuatoriano. Es un anticipo de lo que viene para varios países de Latinoamérica: Estados desbordados por organizaciones criminales que mutaron más rápido que las instituciones. Por eso Ecuador se convirtió, pese a opiniones diversas, en un laboratorio de seguridad regional. Lo que funcione (o fracase) acá será observado, copiado o evitado en otros países.

Una guerra necesaria, una salida incierta

La operación “Ataque Total” era inevitable. Era eso o aceptar la balcanización criminal del país. Pero ahora viene lo más difícil: ganar la paz después de la guerra. Y eso requiere algo más complejo que soldados en la calle: requiere Estado, inteligencia, decisión política sostenida y una estrategia de salida clara. Ecuador entró en guerra una vez más.

La verdadera prueba será si sabe cómo y cuándo terminarla.

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Autor: Fernando Vaccotti

Former Field Security Officer OIM AMCA Venezuela. Consultor Privado en FV Consulting. Experto en Seguridad Internacional. Security Consulting Services & Solutions. Consultor Experto en Seguridad WFP (Programa Mundial de Alimentos ONU). Field Security Officer en OIM ONU -Migración. Soluciones en Seguridad Multidimensional. Pensando soluciones fuera de la caja. Out of box thinking.

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