El día después de New START: el mundo entra en la era sin límites verificables
Resumen Ejecutivo
Hoy 5 de febrero de 2026 expiró formalmente el tratado New START entre Estados Unidos y Rusia, el último gran acuerdo que imponía límites verificables a los arsenales estratégicos de las dos mayores potencias nucleares del planeta. La consecuencia inmediata no es un “aumento automático” de ojivas, sino algo más peligroso: el colapso de la previsibilidad, la transparencia y la arquitectura mínima de confianza que durante más de una década redujo el riesgo de error de cálculo. Hemos escrito bastante sobre la amenaza nuclear y sus diferentes variables dentro de lo que llamamos Diplomacia Nuclear manteniendo una línea lógica de pensamiento crítico sobre un tema que pensamos viene levantando sus niveles y la posibilidad de que el riesgo realmente se manifieste.
En paralelo, China acelera la expansión más veloz de su arsenal nuclear en la historia moderna, Corea del Norte consolida su condición de potencia nuclear operativa, e Irán avanza hacia una zona gris estratégica donde la ambigüedad es, en sí misma, un arma. La diplomacia nuclear global no está fracasando: está siendo superada por la realidad geopolítica. Lo que comienza hoy no es una crisis puntual, sino una nueva era.
- Qué está pasando: expiró New START, último régimen verificable EE.UU.–Rusia.
- Por qué importa ahora: desaparece el “techo” estratégico y crece el riesgo de escalada por percepción errónea.
- Qué cambia: se consolida un triángulo nuclear EE.UU.–Rusia–China, más inestable que el viejo mundo bipolar.
- Impactos clave: modernización masiva, debilitamiento de disuasión extendida y nuevos incentivos a proliferación.
- Escenarios: carrera silenciosa de arsenales, negociación parcial o escaladas regionales con retórica nuclear permanente.
Hoy no terminó un tratado. Terminó una época.

La diplomacia nuclear global entra en una etapa crítica: más actores, más desconfianza, más modernización y menos reglas.
Qué está pasando: se cayó el último dique del orden nuclear
Durante años, New START fue algo más que un acuerdo técnico. Fue el último “cinturón de seguridad” entre Washington y Moscú: límites, inspecciones, verificación y notificaciones. No evitaba la competencia estratégica, pero impedía que esa competencia se deslizara hacia el terreno más peligroso: el de la incertidumbre total. Hoy ese dique cayó.
Y esto significa algo central: Estados Unidos y Rusia quedan, de hecho, sin límites verificables sobre sus arsenales estratégicos, abriendo una fase donde la sospecha vuelve a ser combustible estratégico.
En términos simples, entonces ya no estamos en un mundo donde sabemos qué tiene el adversario, estamos entrando en un mundo donde cada actor debe suponerlo. Y en la disuasión nuclear, suponer es extremadamente peligroso.
Porque el equilibrio nuclear no depende solo del miedo. Depende de la certeza.
Y cuando la certeza desaparece, lo que aparece es el peor escenario: la paranoia estratégica.
Comenzamos a vivir el regreso del mundo nuclear al terreno original de la Guerra Fría, pero en un escenario más complejo, más multipolar y tecnológicamente más inestable.
Por qué importa ahora: porque la disuasión nuclear no admite improvisación
El riesgo nuclear no depende únicamente de cuántas ojivas existen. Depende de algo más complejo: la estabilidad psicológica del sistema internacional. New START era, en el fondo, un marco mental. Un marco que reducía el margen de error. Su expiración no implica que mañana haya una guerra nuclear, pero sí implica que crece el margen de sospecha, se reduce la transparencia, aumenta la necesidad de “reaseguro” y se amplifica el riesgo de escalada accidental.
La historia ya dejó una advertencia clara: los conflictos nucleares no empiezan por intención. empiezan por error de cálculo. Y el error de cálculo es más probable cuando el sistema deja de ser verificable.
Por eso este momento importa. Porque la diplomacia nuclear no es un lujo, es un mecanismo de supervivencia.
China no solo es un actor relevante: es el actor que altera la geometría estratégica global. Y lo hace de forma silenciosa, sistemática y acelerada. Pasamos del equilibrio bipolar a un triángulo nuclear competitivo.
Qué cambia: del mundo bipolar al triángulo nuclear
Durante décadas, el planeta vivió bajo una lógica relativamente estable: Estados Unidos vs Unión Soviética / Rusia. Ese modelo ya no existe y hoy la ecuación real es triangular:
Estados Unidos moderniza su tríada completa y busca mantener superioridad tecnológica y credibilidad de disuasión extendida.
Rusia mantiene el mayor stockpile global y utiliza la retórica nuclear como herramienta política, diplomática y psicológica.
China crece de forma acelerada, silenciosa y planificada, construyendo una capacidad de segundo golpe más robusta y un arsenal que ya no es simbólico: es estratégico.
Este punto es crítico por un simple razonamiento: un triángulo nuclear es más inestable que un duelo nuclear, porque cada movimiento genera reacciones cruzadas y cada reacción alimenta una nueva expansión.
El mundo entra en una lógica de carrera estratégica permanente. No necesariamente visible, pero sí real.
El mapa del poder nuclear: quién tiene qué y quién está creciendo
El planeta tiene nueve potencias nucleares, pero solo tres definen el equilibrio estructural del siglo XXI: Estados Unidos, Rusia y China. El resto opera como multiplicador de riesgo regional, y en algunos casos como disparador potencial de crisis sistémicas.
Rusia y Estados Unidos: los gigantes históricos
Ambos continúan siendo el corazón del poder nuclear global. No solo por cantidad de ojivas, sino por: diversidad de plataformas, capacidad de alerta, submarinos estratégicos, bombarderos estratégicos, y sistemas de comando y control.
Y sobre todo: por su rol histórico como “administradores” del equilibrio global, el cual hoy está roto.
China: el actor disruptivo del siglo XXI
China está realizando la expansión más acelerada de su arsenal nuclear en la era moderna. Si bien esto no es un dato menor, es el dato que explica por qué el mundo ya no puede volver a los tratados clásicos.
Estados Unidos no quiere firmar acuerdos bilaterales que dejen a China libre y China no quiere entrar a un marco que limite su crecimiento. Rusia usa ese dilema para jugar con ventaja. El resultado previsto es que nadie cede.
Corea del Norte: el disruptor permanente
Corea del Norte no juega a la paridad, juega a la supervivencia. Kim Jong-un ya no usa el arma nuclear como símbolo. La usa como doctrina en un mundo sin reglas claras en el que Corea del Norte es más peligrosa porque el orden global pierde disciplina diplomática.
Y donde la diplomacia se debilita, la amenaza se normaliza.
Kim Jong-un ya no usa el arma nuclear como símbolo. La usa como doctrina. Es un actor que juega al límite porque sabe que la ambigüedad lo protege .En un mundo post-New START, Corea del Norte es más peligrosa por una razón simple: la disciplina diplomática global se está debilitando.
India y Pakistán: el conflicto nuclear más probable
Este eje sigue siendo uno de los puntos más frágiles del planeta. Por proximidad, historia y tensiones recurrentes, el riesgo de escalada regional se mantiene alto.
Israel: disuasión ambigua como arma estratégica
Israel no necesita anunciar su arsenal. Su ambigüedad es parte del mensaje. En Medio Oriente, la disuasión es también un instrumento político.
El mundo Nuclear, un nuevo comienzo
El 5 de febrero de 2026 no terminó un tratado, terminó una lógica. La era post–New START marca el regreso del arma nuclear como lenguaje explícito del poder global. El mundo ya no se ordena solo por economía o tecnología. Se ordena por disuasión.
La disuasión no es una teoría: es la amenaza real, permanente y estructural de destrucción.
Hoy el planeta entra en una etapa donde el poder nuclear vuelve a ser jerarquía, vuelve a ser presión y vuelve a ser negociación, y donde el arma nuclear no es solo un arma, es un sistema de poder. A partir de hoy, ese sistema vuelve a crecer.
Este es el inicio de un tiempo nuevo, un tiempo más duro, más inestable.
Un tiempo que merece un solo nombre: NUCLEAR.
Fuentes:
- SIPRI Yearbook (inventarios y tendencias)
- Federation of American Scientists (Status of World Nuclear Forces)
- Bulletin of the Atomic Scientists (Nuclear Notebook)
- U.S. State Department (New START)
- IAEA (Irán)
- CSIS / RAND (doctrina, escenarios y modernización)