Ecuador 2026: de “Ataque Total” a la guerra tecnológica contra el crimen organizado

Resumen Ejecutivo

Ecuador está ingresando en una nueva fase de su guerra interna contra el crimen organizado. El anuncio de una inversión de USD 180 millones en helicópteros, radares, drones, scanners y un buque logístico confirma que la estrategia del presidente Daniel Noboa ya no se limita a operativos intensivos: busca construir capacidades permanentes de interdicción y control territorial. Este giro marca la evolución de la operación “Ataque Total” hacia una doctrina sostenida, donde la vigilancia tecnológica y la dimensión marítima se vuelven decisivas.

En paralelo, el gobierno destinará USD 50 millones para fortalecer el ECU 911 y anunció que seguirá “la ruta del dinero” de las mafias, sugiriendo además indicios de financiamiento ilícito infiltrando estructuras políticas locales. El mensaje es claro: Ecuador deja atrás la fase reactiva y entra en una guerra prolongada de carácter híbrido.

La inversión confirma un salto hacia capacidades estatales permanentes. La vigilancia aérea y electrónica se vuelve central. Puertos y rutas marítimas aparecen como eje estratégico. La lucha financiera contra mafias pasa a primer plano. Se instala el riesgo de una guerra prolongada de desgaste estatal.

La pregunta estratégica es si Ecuador podrá sostener esta ofensiva sin que el Estado quede atrapado en un conflicto interminable.

Un anuncio que confirma el cambio de fase

Ecuador ya no enfrenta solo una crisis de seguridad: enfrenta un conflicto estructural. La violencia criminal dejó de ser un fenómeno delictivo convencional y pasó a comportarse como una forma de insurgencia criminal: control territorial, economías clandestinas, disputa por puertos y penetración institucional.

En este marco, el anuncio difundido por Radio Centro (radiocentro.ec) sobre una inversión de USD 180 millones en equipamiento estratégico representa mucho más que un dato presupuestal: confirma que la operación “Ataque Total” está evolucionando hacia un modelo de Estado en modo guerra.

“Ataque Total” fue la fase de choque. El plan 2026 es la fase de consolidación.

“Ataque Total” representa el inicio de una respuesta contundente: despliegues, control penitenciario, militarización parcial y ofensiva directa contra bandas. Pero la inversión anunciada marca otra etapa, la de construcción de capacidades permanentes. La lista no es casual: helicópteros, radares, drones, scanners y un buque logístico conforman un paquete coherente de interdicción.

En términos prácticos, Ecuador está construyendo un sistema que apunta a vigilar rutas internas y costeras detectar vuelos irregulares y movimientos marítimos aumentar control sobre contenedores y puntos logísticos mejorar movilidad táctica para operaciones rápidas reforzar capacidades marítimas y fluviales

Este anuncio confirma algo clave, el Estado ecuatoriano ya asume que el conflicto no será corto.

La dimensión marítima: el narcotráfico como economía portuaria

Uno de los elementos más significativos es la incorporación de un buque logístico. Esto revela que Ecuador comienza a mirar el crimen organizado desde el ángulo correcto: la guerra se juega en el mar y en los puertos, algo que venimos advirtiendo desde hace ya un tiempo.

En el escenario actual, el contenedor es el arma estratégica del narcotráfico global. Por eso la compra de scanners y tecnología de control no es un detalle técnico si no que es un reconocimiento de que la seguridad nacional ecuatoriana pasa por el control portuario y logístico.

No hay guerra real contra el narcotráfico sin dominio del sistema exportador.

ECU 911: el Estado necesita un sistema nervioso

El anuncio incluye además USD 50 millones para fortalecer el ECU 911. Esto significa que el gobierno busca mejorar su capacidad de comando y control interno.

En una guerra urbana y territorial, el ECU 911 es más que un centro de llamadas: es la columna vertebral operativa del Estado para coordinar fuerzas, emergencias y respuesta inmediata. Sin comando y control, incluso la mejor tecnología militar pierde impacto.

“Seguir el dinero”: el frente decisivo

Quizás el punto más explosivo del anuncio es político y estratégico. El gobierno afirmó que seguirá “la ruta del dinero” de las mafias y sugirió que existirían flujos de financiamiento ilícito que habrían alcanzado a actores políticos y gobiernos locales. Esto implica un reconocimiento contundente: el crimen organizado no solo mata, ahora infiltra, financia y captura.

La frase atribuida al secretario José Julio Neira resume el núcleo doctrinario del nuevo enfoque:

“El crimen organizado no se derrota si no se le quita el dinero”.

Este punto es central. La guerra ecuatoriana ya no se define únicamente por balas y operativos, sino por economías clandestinas que se sostienen mediante lavado de activos, corrupción, cooptación territorial y financiamiento político.

Ecuador se transforma en laboratorio regional

El anuncio de USD 180 millones confirma que Ecuador está entrando en una nueva fase: la de la guerra tecnológica y sostenida. “Ataque Total” fue el golpe inicial. Ahora el gobierno intenta construir un Estado capaz de detectar, vigilar e interceptar. Pero esta estrategia tiene un riesgo inevitable: Ecuador se aproxima a una guerra prolongada de desgaste, donde el enemigo muta, se adapta y se recompone con rapidez.

En 2026, el desafío ya no será demostrar fuerza. Será sostenerla en el tiempo sin que el crimen organizado logre consolidarse como poder paralelo permanente, incrustado en el territorio, en la economía y en la política. Porque desde nuestro punto de vista si el Estado pierde la guerra del dinero, perderá inevitablemente la guerra del territorio.

Fuentes (OSINT y medios)

Radio Centro (radiocentro.ec), publicación del 26/01/2026: anuncio de inversión de USD 180 millones en helicópteros, radares, drones, scanners, buque logístico y tecnología; refuerzo ECU 911 con USD 50 millones; estrategia de seguimiento financiero (“ruta del dinero”) contra mafias.

ANEXO – Agregados propuestos para ampliar a versión 3.0

1. Bandas y dinámica criminal

Los Choneros, Lobos, Tiguerones, Chone Killers como actores principales. Fragmentación del crimen organizado y guerra por subcontratación. Cárceles como centros de mando y control.

2. Puertos estratégicos y rutas internacionales

Guayaquil como nodo clave del corredor hacia Europa. Manta y Esmeraldas como puntos críticos de presión logística. Uso de pesca artesanal y redes marítimas como cobertura.

3. Dimensión geopolítica

Cooperación con EE.UU. en inteligencia, ISR y tecnología. Ecuador como “caso test” hemisférico. Influencia indirecta del modelo colombiano y centroamericano.

4. Riesgos estructurales: corrupción y filtraciones institucionales desgaste político por militarización prolongada costos fiscales crecientes impacto en legitimidad democrática

5. Escenarios 2026–2027

Escenario 1: contención y estabilización parcial.

Escenario 2: violencia sostenida con mejoras tecnológicas limitadas.

Escenario 3: captura institucional progresiva y prolongación del conflicto.

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Autor: Fernando Vaccotti

Former Field Security Officer OIM AMCA Venezuela. Consultor Privado en FV Consulting. Experto en Seguridad Internacional. Security Consulting Services & Solutions. Consultor Experto en Seguridad WFP (Programa Mundial de Alimentos ONU). Field Security Officer en OIM ONU -Migración. Soluciones en Seguridad Multidimensional. Pensando soluciones fuera de la caja. Out of box thinking.

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