El orden global “bajo destrucción” y la nueva era de competencia estratégica
Antecedentes
La Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC) existe desde 1963, cuando fue creada en Alemania Occidental como un foro estratégico para fortalecer el diálogo transatlántico en plena Guerra Fría. Con el tiempo evolucionó hasta convertirse en la principal plataforma informal de debate sobre defensa, seguridad internacional y crisis globales, reuniendo anualmente a jefes de Estado, ministros, mandos militares y líderes empresariales.
Su misión es promover la prevención de conflictos, facilitar canales de comunicación entre adversarios y aliados, y anticipar tendencias estratégicas que impactan el equilibrio mundial.
Hoy funciona como un “termómetro geopolítico” donde se discuten los principales riesgos del sistema internacional.
La Conferencia de Seguridad de Múnich 2026 no fue un evento más. Fue, en los hechos, una radiografía del estado real del sistema internacional: un orden global que ya no se sostiene por consenso, sino por inercia.
Bajo el título del informe central “Under Destruction” (“Bajo destrucción”), la conferencia planteó una idea tan simple como contundente: el orden internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial no está en proceso de reforma, sino de deterioro. Las instituciones multilaterales, los acuerdos de seguridad colectiva y los marcos tradicionales de cooperación atraviesan una fase de desgaste, presionados por potencias revisionistas, tensiones económicas, guerras híbridas y divisiones internas dentro del propio bloque occidental.

En Múnich se percibió con claridad un cambio de paradigma: la competencia estratégica volvió a ser la norma. Rusia continúa utilizando la guerra en Ucrania como instrumento de presión estructural sobre Europa, mientras China se consolida como el gran actor que disputa influencia tecnológica, militar y económica a escala global.
Pero el dato más revelador no fue el diagnóstico sobre Moscú o Beijing, sino la constatación de un problema interno: Occidente se está enfrentando a su propia fragmentación política. Europa debate su autonomía estratégica y su dependencia militar histórica de Estados Unidos. Washington, por su parte, exige aliados más firmes, con mayores presupuestos de defensa y capacidades reales, no solo discursos.
La conferencia mostró que el futuro inmediato estará marcado por una lógica de bloques, pero con alianzas menos cohesionadas y más pragmáticas. En este escenario, el riesgo no es solo el conflicto abierto: es el avance gradual de un mundo sin reglas claras, donde la disuasión se debilita y la incertidumbre se vuelve permanente.
En definitiva, Múnich 2026 dejó una señal estratégica innegable: el mundo entró en una era de rivalidad prolongada, y los estados que no construyan capacidades propias —militares, tecnológicas y de resiliencia interna— quedarán subordinados a decisiones externas.
Implicancias para Latinoamérica
Para Latinoamérica, la Conferencia de Seguridad de Múnich 2026 confirma que el continente vuelve a ser un espacio de disputa estratégica indirecta. La presión sobre Rusia e Irán, el endurecimiento del control financiero global y el nuevo enfoque occidental en seguridad energética y rutas marítimas impactarán directamente en puertos, comercio y flujos ilícitos regionales. A la vez, la creciente rivalidad con China puede acelerar tensiones sobre infraestructura crítica, telecomunicaciones, minería y presencia tecnológica en el hemisferio. En paralelo, el debilitamiento del orden multilateral implica menos arbitraje internacional y más “realismo crudo”, donde los países con baja capacidad estatal quedan más expuestos a crimen organizado transnacional, migración desbordada y penetración de actores extra-regionales. En este contexto, Latinoamérica será menos periférica: será un tablero operativo.
Fuentes consultadas
Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC) – Informe 2026 “Under Destruction”
Euronews – cobertura general de MSC 2026 RTVE – cobertura de líderes y agenda de seguridad
The Guardian – postura británica y debate europeo de defensa
Análisis internacionales sobre fractura interna occidental y seguridad transatlántica