De Soleimani a Kabul: cómo matar líderes se convirtió en herramienta central del poder global.
Resumen Ejecutivo
La eliminación selectiva de líderes se ha consolidado como una herramienta estructural en la geopolítica contemporánea. Desde la muerte del general iraní Qasem Soleimani hasta la operación que eliminó a Ayman al-Zawahiri en Kabul, los Estados han transformado la “decapitación estratégica” en un instrumento recurrente de poder.
Se utiliza para degradar estructuras sin recurrir a guerras abiertas. Se apoya en ISR (Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento) avanzado, drones e inteligencia artificial. No elimina amenazas: las transforma y muchas veces las radicaliza. Convive con fenómenos paralelos como la violencia política y criminal. Redefine soberanía, legalidad y uso de la fuerza. Instala una lógica de conflicto permanente en “zona gris”.
La eliminación selectiva ya no es una excepción, es parte del funcionamiento del sistema internacional.
El punto de quiebre: cuando matar se vuelve política
La eliminación de Qasem Soleimani en 2020 marca un antes y un después: fue un actor estatal de alto nivel. La operación fue reconocida oficialmente y ejecutada fuera de un campo de batalla convencional.
Este hecho configuró un hito al romper un límite clave, la eliminación directa de líderes pasó de lo encubierto a lo declarativo.
Desde ese momento, la práctica se ha venido normalizando.
Medio Oriente: la ingeniería de la decapitación
Las campañas contra Hezbollah y Hamas muestran una evolución clara: Eliminación sistemática de mandos; Vigilancia persistente y perfilado conductual; Integración total de inteligencia (SIGINT + IMINT + HUMINT).
Casos relevantes
Hassan Nasrallah, Secretario General de Hezbollah, era un objetivo estratégico de largo plazo. Su nivel de protección reflejó el valor crítico del liderazgo en este tipo de estructuras.
Ismail Haniyeh, figura central del liderazgo y ala política de Hamas, con movilidad internacional (principalmente en Qatar y Turquía).
“En esta época ser objetivo permanente ya es parte del conflicto.”
Kabul 2022: precisión quirúrgica absoluta
La eliminación de Ayman al-Zawahiri representa uno de los hitos más sofisticados en este tipo de operaciones:
- Ubicación: Kabul, Afganistán
- Zona: barrio residencial (Sherpur)
- Método: misil Hellfire modificado (probablemente R9X)
- Característica principal: impacto sin explosión significativa
Fue eliminado mientras se encontraba en el balcón de su vivienda.
Esto demuestra capacidad de ejecutar ataques de precisión milimétrica en entornos urbanos densos, minimizando daños colaterales y sin necesidad de despliegue militar convencional.
Irán: la lógica de campaña sostenida
Más allá del caso Soleimani, se observa una estrategia consistente:
- Eliminación de científicos nucleares (como Mohsen Fakhrizadeh)
- Ataques a cuadros de la Guardia Revolucionaria
- Operaciones indirectas en Siria
Esto no responde a eventos aislados.
Se trata de una campaña sostenida de degradación de capacidades.
Tres niveles del fenómeno
Para analizar correctamente la eliminación selectiva, es necesario distinguir tres niveles:
1. Eliminación geopolítica (Estado vs Estado). Ejemplos: Soleimani, Zawahiri
2. Eliminación en conflictos híbridos. Ejemplos: mandos de Hezbollah y Hamas
3. Violencia política y criminal. Casos: asesinato de Fernando Villavicencio en Ecuador y Miguel Uribe Turbay en Colombia. Eliminación de candidatos en México. Ataques a figuras políticas en distintos países.
Esto no es equivalente a una operación estatal, pero comparte una lógica similar: Eliminar al individuo para alterar el sistema.
Latinoamérica: la zona híbrida
En la región se observa una dinámica particular:
- El Estado elimina
- El crimen organizado elimina
- En algunos casos, ambas lógicas se superponen
El resultado es claro: Estados híbridos criminales operando con lógica de decapitación.
Esto conecta directamente con la evolución del crimen organizado transnacional en Latinoamérica.
Implicaciones estratégicas
Normalización
El asesinato selectivo pasa a ser herramienta operativa recurrente,
Soberanía relativa
Operaciones en territorio extranjero sin autorización clara.
Escalada invisible
Conflictos constantes sin forma de guerra.
Efecto boomerang
Radicalización, reemplazo de liderazgos y continuidad del conflicto.
¿Funciona realmente?
- Sí, a nivel táctico
- Limitado a nivel estratégico
Porque:
- Las organizaciones se adaptan
- Los liderazgos se reemplazan
- El conflicto persiste
Ante un nuevo orden operativo
Hoy el poder ya no se mide únicamente por la capacidad de controlar territorio. Se mide por la capacidad de identificar y eliminar nodos humanos clave.
Sin embargo, este modelo genera un entorno más preciso, más letal y menos estable.
Hoy un líder puede encontrarse en un barrio residencial, lejos de cualquier frente de batalla, y aun así ser un objetivo activo y ser eliminado, porque la guerra ya no tiene frente.
Tiene personas.