OPINION. La crisis migratoria es una de las principales amenazas multidimensionales que enfrenta la región en materia de Seguridad Humana.
“Donde hay narcotráfico siempre va a haber violencia”, frase especialmente relevante en esa región.
Al identificar los riesgos y amenazas actuales regionales de seguridad resulta importante incluir a la migración junto con el narcotráfico y el crecimiento avasallante del crimen organizado en todas sus modalidades que han aterrizado en el continente y manejan una gobernanza paralela criminal que le disputa el poder a los Estados.
La crisis migratoria ha superado las capacidades locales de respuesta en varias zonas de forntera del continente.
Cientos de miles de personas han intentado cruzar, o preferiblemente rodear, el «tapón» del Darién, una densa zona selvática entre el océano Pacífico y el mar Caribe en la franja de tierra que conecta a Colombia y Panamá. El Darién es el único tramo del continente que no está conectado por carretera y ha sido durante mucho tiempo una de las rutas más traicioneras y peligrosas de las Américas.
Los migrantes se ven forzados a atravesar zonas realmente muy hostiles y verse expuestos a los peligros del dominio territorial de las bandas criminales que manejan en esa selva el transporte, la explotación sexual, la extorsión, el contrabando y la vida misma. Existe una verdadera organización que maneja esa particular zona selvática an la que tienen injerencia las Autodefensas Gaitanistas de Colombia en el lado colombiano del Darién. Las AGC son la organización de tráfico de cocaína más grande del país, y aunque afirman no estar involucrados en el tráfico de migrantes múltiples informes afirman que sí se benefician de éste fenómeno. Según los informes, los Gaitanistas tienen al menos 9000 miembros y están presentes en 24 de los 32 departamentos de Colombia siendo responsables de desplazamiento forzado y asesinatos selectivos.
El control y gestión de la región por parte de este grupo permite un fácil acceso a las rutas de tráfico a través del Pacífico y el Caribe. De hecho los líderes locales de la organización afirman que están trayendo orden y paz a la región. El grupo aplica una cruda justicia en la frontera, pero lo hace a través de mantener un control autoritario, castigando a quienes desafían sus reglas, recurriendo a la violencia contra quienes alzan la voz y coaccionando a la población local para que colabore.
La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) alertan del preocupante incremento de personas que cruzan la jungla del Darién – la ya descripta peligrosa selva que marca la frontera entre Panamá y Colombia – en búsqueda de protección y oportunidades.
De acuerdo a las cifras de las autoridades panameñas, se ha alcanzado el número récord de más de 100.000 personas cruzando el Darién, seis veces más que las que llegaron en el mismo periodo de 2022.

Las autoridades estiman que, de continuar la tendencia, el año 2023 podría cerrar con el cruce de más de 400.000 personas.
Panamá enfrenta una de las crisis de movimientos mixtos más desafiantes de la última década, como parte de un desplazamiento sin precedentes a través de las Américas. Luego de que 2022 fuese un año récord, en el que cerca de 250.000 personas refugiadas y migrantes arriesgaron sus vidas atravesando el Darién en busca de protección y mejores oportunidades. el primer trimestre de 2023 apunta a un aumento en el tránsito de personas por esta vía.
De acuerdo con las estadísticas del Servicio Nacional de Migración (SNM), hasta marzo del año en curso las principales nacionalidades cruzando la selva del Darién son ciudadanos de Venezuela (30.250). Haití (23.640). Ecuador (14.327). además de personas procedentes de China (3,855). India (2,543). y los hijos de personas haitianas nacidos en Chile (2.499) y Brasil (2.072).
Otras nacionalidades incluyen personas de Colombia, Afganistán, Camerún, Somalia y Perú, entre otros.
Los últimos informes mensuales de monitoreo del ACNUR y de la OIM reportan que las personas abandonan su país de origen frecuentemente con motivaciones económicas, incluyendo la falta de acceso a empleo. Más de la mitad de las personas también señalan haber huido de sus países debido a los niveles generales de inseguridad o amenazas, así como ataques específicos contra ellos y sus familiares.
Además, tres cuartas partes de las personas habían sufrido una lesión o accidente en el viaje, y
una tercera parte sufrieron algún tipo de maltrato o abuso, específicamente durante el cruce de la selva del Darién.

Los últimos informes mensuales de monitoreo del ACNUR y de la OIM reportan que las personas abandonan su país de origen frecuentemente con motivaciones económicas, incluyendo la falta de acceso a empleo. Más de la mitad de las personas también señalan haber huido de sus países debido a los niveles generales de inseguridad o amenazas, así como ataques específicos contra ellos y sus familiares.
Además, tres cuartas partes de las personas habían sufrido una lesión o accidente en el viaje, y
una tercera parte sufrieron algún tipo de maltrato o abuso, específicamente durante el cruce de la selva del Darién.
Los peligros y niveles de violencia a los que se enfrentan las personas que cruzan el Darién son
altamente preocupantes», señaló Philippa Candler, Representante de la Oficina Multipaís del ACNUR en Panamá. «Es urgente trabajar en una solución regional basada en la protección para responder a esta crisis humanitaria sin precedentes en las Americas».
Las historias que hemos escuchado muestran los horrores que conlleva para familias enteras cruzar el Darién. Muchos han perdido la vida o han desaparecido en tanto que otros han logrado atravesarlo, pero ahora tienen problemas de salud importantes. Nos preocupa que las personas que están pensando hacer esta travesía no estén al tanto de los peligros asociados a esta ruta», agregó Giuseppe Loprete, Jefe del Centro Administrativo Global y Misión OIM Panamá.
En las fronteras con Colombia y Costa Rica, el ACNUR apoya la respuesta del gobierno en las
Estaciones Temporales de Recepción Migratoria (ETRM) proporcionando información sobre el
procedimiento de asilo en el país, los riesgos del viaje hacia el norte, ofreciendo apoyo
psicosocial, proporcionando alojamiento y artículos de primera necesidad a quienes lo necesiten.
Mientras que la OIM brinda apoyo con la provisión de alimentos, artículos de primera necesidad, servicios de salud; gestión y coordinación de los alojamientos temporales; y la implementación de campañas de comunicación para informar sobre los riesgos asociados a la migración irregular.
En cumplimiento a la Declaración de Los Ángeles sobre Migración y Protección, el ACNUR y la OIM continuaran apoyando los esfuerzos nacionales, regionales y hemisféricos a fin de fortalecer los marcos necesarios para la protección internacional y el acceso a procedimientos de asilo justos y eficientes, así como propiciar las condiciones para una migración segura, ordenada, humana y regular.
Fuentes : OIM ONU Migración, ACNUR, Crisis Group International, prensa y apreciaqciones propias.