LA GUERRA SILENCIOSA POR EL PODER EN EL CONTINENTE

Conferencia en Quito en VII Encuentro Regional IFPO Ecuador

Nota editorial: el texto reproduce la línea argumental de la conferencia preparada para el 16 de octubre de 2026. Las referencias a detenciones, empresas y presuntas redes criminales describen investigaciones y actuaciones conocidas al momento de la exposición; no implican declaraciones de culpabilidad. Las cifras operativas se atribuyen a las autoridades que las difundieron.


Quito, Ecuador | 16 de octubre de 2026

Resumen ejecutivo

Latinoamérica atraviesa una transformación profunda de sus amenazas a la seguridad. El crimen organizado transnacional ha dejado de poder explicarse exclusivamente mediante las categorías tradicionales de delincuencia, narcotráfico y violencia territorial. Sus estructuras evolucionan hacia ecosistemas económicos, financieros, tecnológicos y logísticos capaces de disputar determinadas funciones de control y autoridad.

Nuestra conferencia propone interpretar esa transformación como una guerra silenciosa por el poder. Su principal instrumento es el Poder Económico Criminal: la capacidad de convertir ganancias ilícitas en corrupción, control, influencia institucional y protección de nuevas actividades criminales.

Ecuador constituye un escenario particularmente significativo para comprender este proceso. La evolución de sus organizaciones criminales, la importancia estratégica de sus puertos, la operación internacional Gran Fénix-Cantabria y la creciente cooperación con Estados Unidos y otros países permiten observar tanto la expansión del fenómeno como las nuevas respuestas estatales.

La conclusión es fundamental: el desafío estratégico no consiste únicamente en capturar delincuentes, sino en desarticular los sistemas que les permiten producir, acumular y ejercer poder.

Introducción: una pregunta sobre el poder

«Es un honor participar del VII Encuentro Regional de IFPO Ecuador y hacerlo aquí, en Quito, en un momento de enorme importancia para la seguridad de Latinoamérica.

Quiero comenzar con una pregunta que parece sencilla:

¿Qué ocurre cuando el Estado deja de ser el único actor capaz de ejercer poder sobre un territorio?«

Durante mucho tiempo imaginamos una separación relativamente clara. Las Fuerzas Armadas defendían las fronteras; la Policía enfrentaba el delito; las organizaciones criminales actuaban en los márgenes del orden institucional.

Hoy esa descripción resulta insuficiente.

Existen estructuras capaces de controlar corredores, acumular recursos, infiltrar mercados, influir sobre instituciones y condicionar la vida cotidiana de comunidades enteras.

No estamos hablando solamente de delincuencia.

Estamos hablando de poder.

Y esa es, precisamente, una de las claves para comprender la guerra silenciosa que atraviesa nuestro continente.

1. ¿Quién ejerce el poder?

Cuando hablamos de poder no nos referimos exclusivamente a gobiernos, fuerzas militares o autoridades elegidas.

Poder también significa capacidad de establecer reglas, controlar recursos y conseguir que otros modifiquen su conducta.

Por eso, frente a un territorio afectado por el crimen, no basta con preguntar cuántos delitos se registraron.

Debemos preguntar quién decide qué se transporta, quién puede comerciar, quién cobra, quién protege, quién amenaza y, sobre todo, quién es obedecido.

No estoy afirmando que las organizaciones criminales sean equivalentes a los Estados. No lo son. Carecen de legitimidad democrática y de atribuciones constitucionales.

Lo que afirmo es que pueden disputar determinadas funciones de control y autoridad.

Cambiar la pregunta cambia el diagnóstico.

Y cambiar el diagnóstico permite cambiar la respuesta.

2. Las llamas eran el síntoma. La disputa es por el poder

Hace un tiempo utilicé la expresión Latinoamérica en llamas.

La violencia era visible: homicidios, masacres, extorsiones, crisis penitenciarias, minería ilegal, narcotráfico y ataques contra instituciones.

Ecuador, México, Colombia, Brasil, Haití y otros escenarios mostraban manifestaciones diferentes de un fenómeno conectado.

Pero hoy quiero ir más lejos.

Las llamas eran el síntoma. La disputa es por el poder.

La violencia puede ser un instrumento económico: desplaza competidores, asegura rutas y obliga a pagar.

Puede ser un instrumento político: intimida a funcionarios y condiciona decisiones.

Y puede ser un instrumento comunicacional: demuestra capacidad de daño, exhibe impunidad y produce miedo.

La violencia importa, por supuesto.

Pero si solamente contamos los disparos, podemos perder de vista el sistema que los hace posibles y rentables.

3. De la banda al ecosistema criminal

El crimen organizado transnacional —el COT— ha mutado.

La imagen de una banda vertical, con un jefe que controla toda la operación, ya no alcanza para explicar numerosas redes contemporáneas.

Hoy encontramos alianzas variables, intermediarios, subcontratación de servicios, empresas legales utilizadas para actividades ilícitas y múltiples fuentes de ingreso.

El narcotráfico sigue siendo central, pero se combina con extorsión, tráfico de armas, trata de personas, minería ilegal, fraude, ciberdelito y lavado de activos.

Una organización puede perder un jefe y conservar contactos.

Puede perder una ruta y abrir otra.

Puede perder un cargamento y mantener su infraestructura financiera.

Por eso propongo observar ecosistemas criminales: redes que conectan actores, territorios, mercados, logística, tecnología y dinero.

La unidad de análisis deja de ser solamente la banda.

Pasa a ser el sistema.

4. Poder Económico Criminal: cuando el dinero construye poder

Quiero detenerme en un concepto que considero fundamental: Poder Económico Criminal.

Decimos habitualmente que el crimen organizado busca dinero.

Es cierto, pero incompleto.

El dinero es la materia prima con la que construye poder.

Con dinero se adquieren armas, pero también tecnología, información, protección, transporte, empresas y silencios.

Se compran servicios, se financia corrupción y se establecen dependencias económicas.

Observemos la secuencia:

La economía ilícita produce capital. Ese capital facilita corrupción y control. El control permite influencia institucional. La influencia protege nuevas actividades ilícitas. El ciclo vuelve a comenzar.

Este mecanismo constituye uno de los grandes desafíos estratégicos de nuestro tiempo.

Porque el dinero criminal no permanece necesariamente dentro de la economía ilegal.

Puede circular mediante empresas, operaciones comerciales, servicios profesionales, inversiones y estructuras financieras que dificultan identificar su origen.

Y cuando esos recursos se convierten en capacidad de influir sobre decisiones, el problema deja de ser exclusivamente económico.

Se transforma en un problema de poder.

Esta es la razón por la que un éxito policial, por importante que sea, no siempre equivale a una derrota estratégica del sistema criminal.

Detener operadores es necesario.

Incautar droga es necesario.

Pero también debemos identificar quién financia, quién administra, quién transporta, quién lava y quién transforma la renta ilícita en capacidad de decisión.

La pregunta estratégica es esta:

¿Cómo se convierte el dinero criminal en poder?

5. Influencia, cooptación y captura institucional

Hay un error frecuente: suponer que toda organización criminal quiere reemplazar al Estado.

Muchas veces le resulta más rentable utilizar algunas de sus funciones.

Primero intenta influir.

Después puede cooptar funcionarios o procedimientos.

En los casos más graves, puede capturar decisiones o segmentos institucionales.

Al mismo tiempo, algunas estructuras imponen reglas de hecho sobre la población: quién circula, quién trabaja, quién paga, quién entra y quién debe abandonar un barrio.

Eso es gobernanza criminal: ejercicio coercitivo e informal de autoridad, sin legitimidad democrática.

La consecuencia es profunda.

La disputa deja de ser exclusivamente por el territorio físico.

Pasa a ser por la capacidad de gobernar comportamientos.

Y es precisamente aquí donde Ecuador ofrece lecciones que trascienden sus fronteras.

6. Ecuador: un escenario de transformación acelerada

Hablar de esto en Ecuador tiene un significado especial.

En pocos años, el país experimentó una transformación acelerada de su escenario de seguridad.

Puertos conectados al comercio mundial.

Corredores de salida hacia el Pacífico.

Economías criminales diversificadas.

Disputas penitenciarias.

Extorsión.

Minería ilegal.

Fragmentación de grupos y conexiones internacionales.

Organizaciones como Los Choneros, Los Lobos y Los Tiguerones ilustran parte de esa complejidad, aunque ninguna por sí sola explica el conjunto del fenómeno.

No utilizaría con ligereza la expresión «Estado fallido» para describir Ecuador.

Prefiero hablar de un laboratorio regional de transformación del conflicto criminal, porque aquí convergen problemas que también aparecen, con distintas intensidades, en otros países latinoamericanos.

La violencia espectacular puede comunicar poder.

Un asesinato de alto impacto puede buscar no solamente eliminar un adversario, sino mostrar capacidad de penetración y generar miedo.

Pero debemos mirar también aquello que no aparece en las imágenes: las redes de financiamiento, las empresas, los puertos, las comunicaciones y los acuerdos clandestinos.

La pregunta decisiva para Ecuador no es solo cuánta violencia puede contener.

Es cuánto control institucional, económico y territorial puede recuperar y sostener.

7. Del plan a la capacidad: la respuesta del Estado

Sería un error describir solamente el avance de las organizaciones criminales.

También está cambiando la respuesta del Estado ecuatoriano.

El Plan Nacional de Seguridad Integral 2025–2029 y su marco de implementación expresan la necesidad de coordinar inteligencia, seguridad, defensa, instituciones y cooperación internacional.

Pero quiero marcar una diferencia:

Un plan no es todavía una capacidad. Y una capacidad no es todavía un resultado sostenible.

El Estado puede adquirir equipamiento, reforzar unidades, mejorar vigilancia y establecer acuerdos.

Todo ello es relevante.

Sin embargo, el éxito estratégico exige continuidad institucional, investigación financiera, justicia, control penitenciario, prevención y confianza ciudadana.

La complejidad del COT presiona la frontera tradicional entre seguridad interior y defensa.

Algunas amenazas emplean armas, drones, comunicaciones sofisticadas y redes internacionales.

Eso obliga a coordinar capacidades, pero siempre dentro del marco constitucional y del Estado de derecho.

Ecuador enfrenta ese desafío de manera particularmente intensa.

8. Gran Fénix-Cantabria: el crimen transnacional como sistema

Quiero utilizar un ejemplo muy reciente, ocurrido apenas días antes de esta conferencia: la Operación Gran Fénix-Cantabria.

El 8 de octubre de 2026, una investigación internacional coordinada entre autoridades ecuatorianas y españolas, con participación de Europol, permitió detener a 21 personas, según el balance difundido por el Ministerio del Interior de España, y realizar 23 registros.

La investigación relacionó catorce incautaciones que suman 42,5 toneladas de cocaína, efectuadas en distintos momentos y países.

No fueron 42,5 toneladas incautadas en una sola noche.

Ese matiz importa.

Pero quiero destacar algo todavía más significativo: las autoridades identificaron un presunto entramado de al menos quince empresas exportadoras, utilizadas para insertar cargamentos en cadenas comerciales aparentemente legítimas.

Empresas.

Contenedores.

Puertos.

Transporte.

Comunicaciones.

Intermediarios.

Mercados europeos.

Finanzas.

Investigaciones periodísticas publicadas en esos días describieron un modelo semejante al funcionamiento empresarial entre empresas, o B2B: redes que contratan servicios especializados y distribuyen funciones.

Es una analogía analítica, no una categoría penal ni una responsabilidad judicial demostrada para cada persona investigada.

Esta operación representa dos caras de nuestra tesis.

Primero, el Poder Económico Criminal: el negocio ilícito utiliza estructuras económicas para reproducirse.

Segundo, la respuesta internacional: la reconstrucción de una cadena transnacional exige cooperación entre autoridades de distintos países.

El COT no necesita ocupar países. Ocupa sistemas.

9. Escudo de las Américas: ¿una nueva arquitectura hemisférica?

Y aquí llegamos a una de las transformaciones geopolíticas que debemos observar en 2026: el Escudo de las Américas.

Debemos analizarlo sin exageraciones.

No estamos frente a una OTAN latinoamericana, ni podemos dar por consolidado un sistema hemisférico que todavía está en construcción.

Pero tampoco podemos ignorar la dirección del proceso: mayor coordinación política, intercambio de inteligencia, cooperación contra organizaciones criminales y articulación entre seguridad, economía e intereses estratégicos.

La agenda incluye cuestiones que superan el narcotráfico: infraestructura, cadenas logísticas, recursos estratégicos y tecnologías.

Esto nos obliga a comprender que la seguridad regional vuelve a entrelazarse con la competencia por el poder.

La pregunta que propongo no es cuántas declaraciones se han firmado, sino cuánto de esa cooperación se transforma en capacidades verificables y resultados sostenidos.

10. La seguridad vuelve a ser geopolítica

La visita del secretario de Estado estadounidense Marco Rubio y los acuerdos y anuncios posteriores deben entenderse dentro de esta reconfiguración.

En Ecuador se profundizó la cooperación en seguridad, vigilancia, inteligencia y combate a economías ilícitas.

En Colombia, los denominados Acuerdos de Barranquilla ampliaron el diálogo hacia defensa, tecnología, recursos estratégicos y cooperación económica.

Durante octubre se informó que dos aeronaves MQ-9 Reaper estadounidenses estaban operando en Ecuador.

Y el 14 de octubre se difundió la presencia y actividad de helicópteros Black Hawk estadounidenses en el país.

No son pruebas de victoria estratégica.

Son señales de una materialización de capacidades de cooperación.

La distinción es crucial: compromisos, medios disponibles y resultados no son lo mismo.

El problema criminal se desarrolla en redes internacionales.

La respuesta estatal comienza a adoptar, con sus propios límites, una lógica de red.

Pero su legitimidad depende de la soberanía, la legalidad y la rendición de cuentas.

11. Resultados tácticos no significan victoria estratégica

Debemos reconocer los avances operativos sin confundirlos con el resultado final.

Una incautación reduce temporalmente la oferta de una red.

Una captura puede desorganizar una estructura.

Un sistema de vigilancia mejora la observación.

Una cooperación judicial puede conectar pruebas entre países.

Todo ello importa.

Pero la victoria estratégica exige que las redes pierdan su capacidad de recomponerse, financiarse, corromper y controlar comunidades.

Por eso la respuesta debe ser simultáneamente eficaz, legal y legítima.

La inteligencia debe transformarse en evidencia útil; las operaciones deben respetar las reglas aplicables; las instituciones deben sostener los avances.

También aparecen vías complementarias de cooperación regional, incluidas iniciativas parlamentarias recientes.

Son señales políticas útiles, aunque una declaración parlamentaria no equivale a un tratado ni a una operación conjunta.

Cooperación no significa renunciar a soberanía.

Militarización no sustituye instituciones.

Y resultado táctico no significa todavía victoria estratégica.

12. Información: el sistema nervioso del poder

Quiero detenerme en la tecnología, porque aquí se juega una parte creciente de la competencia.

Durante siglos, el poder dependió del territorio, los recursos y la fuerza.

Hoy depende también de ver, comprender y decidir antes.

El MQ-9A Reaper es un ejemplo visible de capacidades ISR: inteligencia, vigilancia y reconocimiento.

Sus sensores y enlaces permiten observar áreas extensas, mantener persistencia y apoyar decisiones operativas.

No debemos confundir esa capacidad con una solución automática al COT.

La secuencia es sencilla:

Datos → Información → Conocimiento → Decisión → Acción.

Los sensores producen datos.

El análisis aporta significado.

La inteligencia orienta decisiones.

Las instituciones ejecutan y evalúan.

Pero esa tecnología no pertenece exclusivamente al Estado.

Las redes criminales también utilizan drones, comunicaciones cifradas, plataformas digitales, información abierta y herramientas financieras.

Por eso hablo del sistema nervioso del poder.

La ventaja no consiste solo en poseer mejores equipos, sino en conectar información, análisis, decisiones e instituciones de manera más rápida y confiable.

13. Los cinco campos de disputa

Quiero sintetizar la guerra silenciosa en cinco campos.

Territorio: puertos, cárceles, barrios, fronteras y corredores.

Economía: negocios ilícitos, empresas infiltradas, capitales y lavado.

Instituciones: corrupción, cooptación, captura y capacidad de respuesta.

Información: inteligencia, tecnología, comunicaciones y narrativas.

Legitimidad: quién protege, quién establece reglas y quién es obedecido.

No son cinco guerras separadas.

Son cinco dimensiones de una misma competencia por el poder.

Y por eso ninguna institución, ningún país y ningún instrumento aislado pueden resolverla por sí solos.

14. Anticipar o reaccionar: la decisión estratégica

Quiero regresar a la pregunta inicial:

¿Qué ocurre cuando el Estado deja de ser el único actor capaz de ejercer poder sobre un territorio?

Ocurre que la seguridad deja de poder pensarse únicamente como reacción frente al delito.

Se convierte en una competencia por controlar aquello que produce poder: territorio, economía, instituciones, información y legitimidad.

La respuesta necesita inteligencia, investigación financiera, instituciones profesionales, cooperación regional, tecnología y respeto al Estado de derecho.

Necesita, sobre todo, anticipación estratégica.

El Estado ya no enfrenta solamente delincuentes.

Enfrenta redes.

Enfrenta economías.

Enfrenta tecnologías.

Enfrenta estructuras que pueden acumular y proyectar poder.

La guerra silenciosa no se gana únicamente capturando delincuentes. Se gana desarticulando los sistemas que les permiten producir, acumular y ejercer poder.

Entender el presente para anticipar el futuro y proteger lo que realmente importa: las personas.

Muchas gracias.


Fuentes y documentos de referencia

  • Ministerio del Interior de España. Información oficial sobre la Operación Gran Fénix-Cantabria, octubre de 2026.
  • Policía Nacional del Ecuador. Comunicaciones institucionales sobre investigaciones y operaciones contra el crimen organizado transnacional.
  • El Universo. Reconstrucción judicial y periodística de la presunta red de narcotráfico investigada en Samborondón, octubre de 2026.
  • Expreso. Información sobre la operación de aeronaves MQ-9 Reaper estadounidenses en Ecuador, octubre de 2026.
  • El Comercio. Información sobre la presencia de helicópteros Black Hawk estadounidenses y la cooperación bilateral, octubre de 2026.
  • Plan Nacional de Seguridad Integral de Ecuador 2025–2029. Marco estratégico de referencia.

Nota editorial: el texto reproduce la línea argumental de la conferencia preparada para el 16 de octubre de 2026. Las referencias a detenciones, empresas y presuntas redes criminales describen investigaciones y actuaciones conocidas al momento de la exposición; no implican declaraciones de culpabilidad. Las cifras operativas se atribuyen a las autoridades que las difundieron.

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Autor: Fernando Vaccotti

Former Field Security Officer OIM AMCA Venezuela. Consultor Privado en FV Consulting. Experto en Seguridad Internacional. Security Consulting Services & Solutions. Consultor Experto en Seguridad WFP (Programa Mundial de Alimentos ONU). Field Security Officer en OIM ONU -Migración. Soluciones en Seguridad Multidimensional. Pensando soluciones fuera de la caja. Out of box thinking.

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