Haiti el Estado Disputado y la Nueva Seguridad Hemisferica

Fernando Vaccotti

El secuestro de cuatro técnicos aeronáuticos salvadoreños tras una emboscada en Croix des Bouquets no es un episodio aislado. Es la imagen más reciente de una crisis que dejó de ser exclusivamente haitiana. Haití se ha convertido en el principal laboratorio hemisférico de una pregunta incómoda: qué ocurre cuando el crimen organizado deja de desafiar al Estado y comienza a sustituirlo en barrios, rutas, servicios, mercados y decisiones políticas.

“Haití no es solamente un Estado débil. Es un Estado disputado territorialmente por organizaciones criminales.”

Una caída larga y no un colapso súbito

La catástrofe de 2010 destruyó infraestructura, debilitó aún más a las instituciones y dejó una reconstrucción fragmentada. Sin embargo, el origen del deterioro actual es más profundo. Durante años, sectores políticos y económicos utilizaron grupos armados para controlar barrios, intimidar adversarios y movilizar votos. Esas estructuras acumularon armas, dinero, conocimiento territorial y autonomía.

La crisis política posterior al escándalo PetroCaribe, desde 2018, aceleró la pérdida de legitimidad. El asesinato del presidente Jovenel Moïse en julio de 2021 abrió el vacío definitivo: sin presidente electo, sin Parlamento operativo y con una Policía Nacional sobreexigida, los grupos armados adquirieron capacidad para imponer reglas propias. El bloqueo del terminal de combustible de Varreux en 2022 mostró que una organización criminal podía paralizar actividades esenciales de un país entero.

En 2024, antiguas estructuras rivales se reagruparon en Viv Ansanm. Su ofensiva alcanzó cárceles, comisarías, instalaciones públicas y el aeropuerto de Puerto Príncipe; también precipitó la salida del entonces primer ministro Ariel Henry. El hecho decisivo no fue únicamente la violencia: fue la demostración de que las bandas podían imponer efectos políticos nacionales.

Las bandas como poder territorial

Viv Ansanm reúne a facciones que antes competían, entre ellas sectores procedentes de G9 y G Pèp. A su alrededor operan grupos como 400 Mawozo, Chèn Méchan y Kraze Baryè en el eje de Croix des Bouquets y Plaine du Cul de Sac. En Artibonite, Gran Grif conserva capacidad de expansión y ha quedado asociado a episodios de violencia masiva. Estas organizaciones no son equivalentes a las pandillas centroamericanas: combinan control de barrios, secuestro, extorsión, tráfico de armas, peajes ilegales y vínculos con actores políticos y económicos.

Estados Unidos designó en mayo de 2025 a Viv Ansanm y Gran Grif como Organizaciones Terroristas Extranjeras. La calificación debe entenderse con precisión. No implica que se trate de movimientos ideológicos clásicos; reconoce que su violencia organizada, control territorial y poder de desestabilización tienen consecuencias de seguridad nacional y regional. La designación abre herramientas financieras, judiciales y sancionatorias, pero por sí sola no reconstruye al Estado haitiano.

La intervención internacional y sus límites

Haití conoció una larga presencia internacional. La MINUSTAH operó entre 2004 y 2017; fue sucedida por la MINUJUSTH entre 2017 y 2019, y luego por BINUH, una oficina política de Naciones Unidas. La experiencia dejó resultados parciales en apoyo institucional y policial, pero también una pesada herencia de abusos y de la epidemia de cólera asociada a personal de la misión. Por eso, cualquier despliegue actual carga con una profunda desconfianza social.

La fuerza actual tampoco es una misión clásica de cascos azules. Primero fue la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad, autorizada en 2023 y liderada inicialmente por Kenia. En septiembre de 2025, el Consejo de Seguridad autorizó su transición a la Fuerza de Supresión de Pandillas, con un techo de 5.500 uniformados y apoyo logístico de la nueva Oficina de Apoyo de Naciones Unidas en Haití. La fuerza desplegada ronda los 2.000 integrantes: una brecha considerable frente a su mandato y al tamaño del desafío.

Existen resultados iniciales: patrullas con la Policía Nacional Haitiana, eliminación de barricadas y puestos de control, recuperación parcial de rutas y presión en sectores de Delmas, Tabarre y Artibonite. Pero el balance no debe exagerarse. Las bandas cambian de área, atacan a la fuerza multinacional y recurren con mayor frecuencia al secuestro. El incidente con el contingente salvadoreño expuso esa vulnerabilidad.

El Salvador y la proyección de Bukele

Los cuatro salvadoreños desaparecieron el 18 de octubre después de que su vehículo fuera emboscado e incendiado en Croix des Bouquets. Formaban parte del componente salvadoreño de la fuerza multinacional y cumplían tareas aeronáuticas, principalmente de evacuación médica. Bukele anunció una operación de rescate y el envío de refuerzos. Al cierre de este borrador, el paradero de los cuatro no estaba confirmado y el gobierno salvadoreño había negado que cuerpos entregados fueran los de su personal.

La respuesta tiene dos dimensiones. La primera es operativa: recuperar a sus hombres, sostener la fuerza y evitar que la emboscada se convierta en un incentivo para nuevos secuestros. La segunda es estratégica: Bukele procura proyectar la seguridad como instrumento de liderazgo hemisférico. El Salvador busca demostrar que su doctrina de control territorial, inteligencia, movilidad y presión sostenida puede tener proyección regional.

Sin embargo, Haití no es El Salvador. El modelo salvadoreño se apoyó en un Estado existente, fuerzas de seguridad nacionales, control penitenciario y capacidad de concentrar recursos. Haití enfrenta una institucionalidad mucho más erosionada, bandas fragmentadas y una crisis humanitaria que limita la acción coercitiva. Una operación de fuerza puede abrir corredores y proteger instalaciones; no sustituye justicia, Policía, administración pública, empleo juvenil ni legitimidad política.

La otra mitad de la isla

La dimensión dominicana es inseparable del análisis. Haití y República Dominicana tienen poblaciones similares: 11,9 y 11,5 millones de habitantes, respectivamente. Pero la brecha económica es extrema. El PIB dominicano cuadruplica el haitiano y su ingreso por habitante es más de cuatro veces superior. Esa asimetría transforma la frontera en espacio de presión migratoria, seguridad, comercio informal y, potencialmente, desplazamiento criminal.

La presión contra las bandas haitianas puede reducir su libertad de acción, pero también generar desplazamientos de personas, armas, dinero y redes hacia corredores alternativos. República Dominicana no es un actor lateral: es la línea de contención más inmediata de la crisis y un socio logístico imprescindible para toda respuesta regional.

La lección para Latinoamérica

Haití es una advertencia. Cuando el Estado pierde presencia territorial, la delincuencia organizada no ocupa únicamente el espacio de la violencia: administra accesos, impone tributos, regula movimientos y negocia con poblaciones abandonadas. El resultado es una forma de gobernanza criminal.

La misión internacional puede ganar tiempo y recuperar puntos críticos. Pero la pacificación duradera exige una secuencia más compleja: seguridad de corredores estratégicos, fortalecimiento de la Policía haitiana, control de armas y finanzas ilícitas, justicia funcional, protección humanitaria y una transición política creíble. El objetivo no debe ser administrar indefinidamente la crisis haitiana, sino devolver al Estado haitiano la capacidad de proteger y gobernar.

“Haití no necesita otra ocupación sin horizonte. Necesita seguridad suficiente para que sus instituciones puedan volver a existir.”

Fuentes de referencia :

Naciones Unidas y Consejo de Seguridad: MINUSTAH, MINUJUSTH, BINUH, resoluciones 2699 de 2023, 2793 de 2025 y 2829 de 2026.

BINUH y Oficina de Apoyo de las Naciones Unidas en Haití: informes y exposiciones ante el Consejo de Seguridad, octubre de 2026.

Banco Mundial: indicadores comparados de Haití y República Dominicana, última actualización disponible 2025.

Associated Press y Reuters: incidente de Croix des Bouquets y operación salvadoreña de rescate, octubre de 2026.

Departamento de Estado de Estados Unidos: designación de Viv Ansanm y Gran Grif como Organizaciones Terroristas Extranjeras, mayo de 2025.

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Autor: Fernando Vaccotti

Former Field Security Officer OIM AMCA Venezuela. Consultor Privado en FV Consulting. Experto en Seguridad Internacional. Security Consulting Services & Solutions. Consultor Experto en Seguridad WFP (Programa Mundial de Alimentos ONU). Field Security Officer en OIM ONU -Migración. Soluciones en Seguridad Multidimensional. Pensando soluciones fuera de la caja. Out of box thinking.

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