Estrategias de última hora, para pensar.

Medio siglo se demoró el Uruguay en ingresar a Casavalle para construir Estado y ciudadanía con médicos, sociólogos y barrenderos, y no solo con policías. Se pretendía bajar 30% las rapiñas con delincuentes que empiezan a los 8 años, que abandonan la escuela, que viven en la mugre, que no conocen otra cosa que la violencia y el delito, con cárceles que los expulsan más rabiosos de lo que entraron. Bajar 30% las rapiñas era una promesa lo suficientemente importante como para que todo el gobierno se involucrara en la tarea. Pero no ocurrió. Tuvo que salir el jefe de la Policía Nacional, Mario Layera, a advertir la soledad en que se encontraba el Ministerio del Interior para que algo se moviera. El consuelo que puede tener Bonomi es que la situación no hubiese sido mejor si cumplía con la promesa, porque la lucha contra el delito lleva implícita una lógica perversa: lo que ocurre es su responsabilidad y lo que evita nadie lo sabe ni lo sabrá.

Fuente : El Observador.

Autor: Fernando Vaccotti

Consultor Privado. Experto en Seguridad Internacional. Security Consulting Services & Solutions. Consultor Experto en Seguridad WFP (Programa Mundial de Alimentos ONU). Soluciones en Seguridad Multidimensional. Pensando soluciones fuera de la caja. Out of box thinking.

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