ELN: EN LA PROFUNDIDAD VENEZOLANA

Repliegue, supervivencia y poder detrás de la frontera

¿Está el ELN preparando un repliegue estratégico hacia Venezuela?

Por ahora no existe evidencia pública suficiente para afirmar que el Ejército de Liberación Nacional (ELN) haya decidido abandonar posiciones importantes en Colombia y trasladar permanentemente su centro de gravedad hacia territorio venezolano. Pero existen señales suficientes para plantear una hipótesis diferente y estratégicamente más interesante: frente al aumento de la presión militar colombiana, el ELN podría estar profundizando una maniobra de dispersión, preservación y reacomodo utilizando Venezuela como retaguardia.

La diferencia es fundamental. No estaríamos necesariamente ante una retirada. Estaríamos ante una redistribución de profundidad estratégica.

Venezuela ya forma parte del sistema ELN

La presencia del ELN en Venezuela no constituye una novedad. Lo novedoso es la dimensión alcanzada.

El informe Venezuela: Country Focus, publicado en julio de 2026 por la Agencia de Asilo de la Unión Europea (EUAA), describe al ELN como actor armado dominante en sectores de la frontera colombo-venezolana y estima su fuerza total entre 6.000 y 8.000 combatientes.

El documento identifica bastiones en Zulia, Táchira, Apure y Amazonas, vinculados con extorsión, narcotráfico y minería ilegal, y sostiene algo todavía más relevante: la frontera con Venezuela constituye el corredor estratégico más importante del ELN para su financiación, supervivencia y proyecto político-militar. La mayoría de sus comandantes y combatientes, según las fuentes recopiladas por EUAA, estaría utilizando territorio venezolano como refugio.

Venezuela dejó entonces de ser simplemente un lugar donde determinados guerrilleros cruzan la frontera. Se convirtió en parte del ecosistema estratégico del ELN.

No abandonar Colombia

Esto obliga a evitar una interpretación apresurada. Una retirada general del ELN desde Colombia tendría poco sentido estratégico. La organización necesita territorio colombiano porque allí conserva comunidades bajo influencia, corredores, economías criminales, capacidad de coerción y, fundamentalmente, relevancia política.

La situación del Catatumbo resulta particularmente reveladora.

Mientras aumenta la presión de la Fuerza Pública, la Defensoría del Pueblo advierte que el ELN intenta simultáneamente expandir y consolidar mecanismos de control social, normativo y económico en sectores de Ocaña, Convención y Sardinata.

No parece el comportamiento de una organización dispuesta a abandonar Colombia. Parece el comportamiento de una estructura que intenta conservar territorio mientras protege su profundidad.

La maniobra podría representarse así:

PRESIÓN MILITAR – DISPERSIÓN – CRUCE FRONTERIZO – REORGANIZACIÓN PRESERVACIÓN DE MANDOS Y CAPACIDADES – REGRESO SELECTIVO

El objetivo no sería escapar. Sería sobrevivir a la ofensiva.

Dos movimientos simultáneos

La aparente contradicción desaparece si dejamos de pensar al ELN como una organización encerrada dentro de fronteras nacionales. En Colombia puede mantener combatientes, disputar territorio, controlar corredores y continuar ejerciendo presión sobre determinadas comunidades.

En Venezuela puede preservar dirigentes, logística, financiación, infraestructura y capacidad de reorganización.

Hacia Colombia: territorio y poder.

Hacia Venezuela: profundidad y supervivencia.

Ambos movimientos pueden desarrollarse simultáneamente. Deutsche Welle describió recientemente a Venezuela precisamente como espacio de “repliegue, reacomodo y supervivencia” de redes criminales sometidas a la nueva presión regional. La pregunta que comienza a surgir es hasta qué punto Caracas continuará permitiendo esa función.

Porque Venezuela también cambió.

ELN y chavismo: una relación más compleja que un santuario

Aquí aparece una dimensión que merece atención especial. La expansión del ELN en territorio venezolano no habría sido posible exclusivamente por debilidad estatal.

Durante años se acumularon denuncias e investigaciones sobre tolerancia, coexistencia e incluso cooperación entre estructuras del ELN y sectores del aparato venezolano.

EUAA recoge información según la cual, durante 2025, el ELN habría colaborado con fuerzas de seguridad venezolanas para debilitar a estructuras disidentes de las FARC y otros actores armados en sectores fronterizos, apropiándose posteriormente de rutas de narcotráfico y mecanismos de extorsión.

También existen investigaciones que describen presencia abierta del ELN en determinadas zonas venezolanas, economías criminales compartidas, minería ilegal y relaciones con actores estatales.

La relación, por tanto, no debería reducirse a una simple fórmula de “chavismo protege al ELN”.

Es potencialmente más profunda: coexistencia territorial, intereses económicos, afinidades políticas históricas, relaciones personales y militares, y utilización recíproca de capacidades. Eso convierte al ELN en algo particularmente incómodo para la Venezuela actual.

Después de Maduro

«Durante años, la frontera protegió al ELN. Ahora podría comenzar a encerrarlo».

La captura de Nicolás Maduro alteró una ecuación construida durante años. El nuevo gobierno encabezado por Delcy Rodríguez mantuvo buena parte de la estructura chavista, pero comenzó simultáneamente una aproximación pragmática hacia Washington y realizó modificaciones importantes dentro de las Fuerzas Armadas y del aparato estatal.

Para el ELN, esto introduce incertidumbre. Tras la caída de Maduro ya aparecieron informaciones sobre integrantes de la organización reduciendo su exposición y desplazándose hacia sectores rurales fronterizos. Analistas consultados por EFE anticipaban precisamente movimientos hacia Táchira, Apure y Amazonas y una posible disminución de determinadas relaciones con altos mandos militares venezolanos.

Aquí aparece la paradoja.

Venezuela puede ser simultáneamente la mayor profundidad estratégica del ELN y su mayor vulnerabilidad futura.

¿Santuario o moneda de cambio?

Durante años el ELN pudo calcular su estrategia suponiendo que Venezuela proporcionaba suficiente espacio para absorber presión procedente de Colombia. Ese supuesto ya no debería considerarse permanente.

Caracas necesita estabilización económica, inversiones, reconstrucción energética y una relación funcional con Estados Unidos. Washington, mientras tanto, vuelve a incrementar su cooperación militar y de inteligencia con Colombia contra narcotráfico y organizaciones armadas.

En ese contexto, tolerar indefinidamente una estructura armada colombiana operando desde territorio venezolano puede convertirse en un activo cada vez más costoso.

Y allí surge el escenario más delicado para el ELN. Si Bogotá aumenta simultáneamente la presión sobre Catatumbo mientras Caracas comienza a restringir movilidad, financiación, refugios o relaciones con sectores militares venezolanos, la organización podría enfrentar algo que durante décadas consiguió evitar: presión sobre el frente y presión sobre la retaguardia al mismo tiempo.

La profundidad puede desaparecer

Todavía es demasiado temprano para afirmar que eso está ocurriendo. Tampoco existe evidencia suficiente para sostener que Caracas haya decidido desmantelar sistemáticamente las estructuras del ELN presentes en Venezuela.

Pero el entorno estratégico cambió. Por eso la pregunta correcta quizás no sea si el ELN está “huyendo” hacia Venezuela.

La pregunta es otra: ¿Está trasladando temporalmente parte de sus capacidades hacia Venezuela para sobrevivir a la nueva ofensiva colombiana mientras espera conocer hasta dónde está dispuesto a llegar el nuevo equilibrio político de Caracas?

Si la respuesta comienza a ser afirmativa, estaremos observando una maniobra clásica de preservación estratégica adaptada a una organización armada transnacional.

Pero contiene un riesgo. Cuanto mayor sea la dependencia del ELN de su profundidad venezolana, mayor será también su vulnerabilidad frente a cualquier modificación de la conducta de Caracas.

Durante años, la frontera protegió al ELN. Ahora podría comenzar a encerrarlo.

Si Venezuela deja de funcionar como santuario, no desaparecerá automáticamente el ELN. Pero cambiará una de las ecuaciones estratégicas que hicieron posible su supervivencia durante décadas.

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Autor: Fernando Vaccotti

Former Field Security Officer OIM AMCA Venezuela. Consultor Privado en FV Consulting. Experto en Seguridad Internacional. Security Consulting Services & Solutions. Consultor Experto en Seguridad WFP (Programa Mundial de Alimentos ONU). Field Security Officer en OIM ONU -Migración. Soluciones en Seguridad Multidimensional. Pensando soluciones fuera de la caja. Out of box thinking.

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