NUEVA YORK 81 AG 2026: DE LOS DISCURSOS A UNA NUEVA ARQUITECTURA DE SEGURIDAD HEMISFÉRICA

La Asamblea General, Trump, Fujimori, Noboa, Milei, Restrepo y el Escudo de las Américas

La 81.ª Asamblea General de Naciones Unidas volvió a colocar en Nueva York los grandes asuntos que tensionan al sistema internacional: guerras, proliferación nuclear, inteligencia artificial, cambio climático y crisis del multilateralismo. Sin embargo, para Latinoamérica dejó además una señal particularmente significativa: la seguridad regresó al centro de la agenda geopolítica regional.

Esta vez no ocurrió solamente desde el podio. En los márgenes de la Asamblea, quince gobiernos —Estados Unidos y catorce países latinoamericanos y caribeños— avanzaron en el denominado Escudo de las Américas, una iniciativa que pretende articular respuestas frente al narcotráfico y al crimen organizado transnacional.

La declaración conjunta identificó 24 organizaciones criminales y planteó medidas que incluyen congelamiento de activos, restricciones migratorias y de visados, sanciones contra quienes proporcionen apoyo material y la posibilidad de recurrir a mecanismos del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR).

El dato es importante: ya no estamos solamente frente a una coincidencia discursiva. Comienza a intentarse la institucionalización de una respuesta colectiva.

Trump: el crimen organizado entra en la lógica de seguridad hemisférica

Donald Trump estableció un marco estratégico basado en soberanía, poder nacional y capacidad de acción, acompañado por una visión crítica de las limitaciones del multilateralismo tradicional.

Para Latinoamérica, sin embargo, lo más relevante fue su tratamiento del crimen organizado. Washington viene desplazando progresivamente el problema desde el terreno estrictamente policial hacia el de la seguridad nacional y hemisférica.

La secuencia conceptual resulta reveladora: crimen organizado – narcoterrorismo – amenaza a la seguridad nacional – amenaza a la seguridad hemisférica.

No es simplemente un cambio semántico. Cada categoría puede habilitar instrumentos jurídicos, financieros, diplomáticos y eventualmente militares diferentes.

Fujimori: una guerra sin guerra entre Estados

Keiko Fujimori presentó el crimen organizado como uno de los principales desafíos del Perú y sostuvo que el continente enfrenta una forma diferente de guerra, protagonizada por organizaciones transnacionales capaces de utilizar violencia y terror.

El concepto coincide con una transformación que venimos observando en distintos países: organizaciones que ya no se limitan a comercializar drogas, sino que disputan territorios, controlan economías ilícitas, penetran instituciones y desarrollan capacidades armadas.

La criminalidad organizada comienza así a ser considerada no solamente como delincuencia, sino como una amenaza contra la autoridad del Estado.

Noboa: atacar el sistema, no solamente al delincuente

Daniel Noboa llevó el razonamiento hacia otro nivel. Ecuador reclamó mayor intercambio internacional de información y mecanismos capaces de rastrear y congelar los flujos financieros ilícitos.

El planteamiento apunta al verdadero centro de gravedad del crimen contemporáneo: su ecosistema.

Dinero, logística, comunicaciones, puertos, corrupción, empresas de fachada, armas, minería ilegal, criptomonedas y conexiones internacionales permiten que una organización sobreviva incluso después de perder a sus principales dirigentes.

Noboa resumió el problema con una frase que podría definir esta nueva etapa:

“Las mafias ya se coordinaron. Nos toca a nosotros hacerlo mejor”.

Colombia: el nuevo gobierno ante el mundo

Colombia tiene una importancia particular dentro de esta arquitectura. El vicepresidente José Manuel Restrepo representó al nuevo gobierno en Nueva York y presentó una agenda donde seguridad, narcotráfico, democracia, energía y Venezuela ocuparon posiciones relevantes.

No podría ser de otra manera. Colombia se encuentra en el centro geográfico y operacional de varias economías criminales regionales y posee décadas de experiencia acumulada en inteligencia, contrainsurgencia y combate al narcotráfico.

Además, el ELN, el Clan del Golfo y estructuras disidentes de las FARC aparecen entre las organizaciones señaladas por el Escudo. La participación colombiana, por tanto, posee una dimensión operacional que excede ampliamente una coincidencia política con Washington.

Milei: soberanía y cuestionamiento del multilateralismo

Javier Milei volvió a cuestionar la eficacia de Naciones Unidas y simultáneamente utilizó su principal foro político para reafirmar la reivindicación argentina sobre las Islas Malvinas.

Existe allí una aparente paradoja: criticar al multilateralismo mientras se recurre a él para sostener una reivindicación histórica respaldada también por resoluciones internacionales.

Pero Argentina comparte otro elemento con los gobiernos analizados: integra el Escudo de las Américas. Esto demuestra que la nueva iniciativa no exige una concepción idéntica del sistema internacional.

Lo que une a sus participantes es fundamentalmente una percepción compartida de amenaza.

De la declaración política a las medidas concretas

Aquí aparece la diferencia fundamental.

https://www.state.gov/translations/spanish/declaracion-conjunta-relativa-a-la-defensa-de-la-soberania-en-el-hemisferio

El Escudo identificó 24 organizaciones, entre ellas MS-13, Tren de Aragua, CJNG, Cártel de Sinaloa, Los Choneros, Los Lobos, Los Tiguerones, Clan del Golfo, ELN, disidencias de las FARC, PCC y Comando Vermelho.

Es prácticamente un mapa de la criminalidad organizada continental.

Congelar activos simultáneamente, impedir desplazamientos, perseguir redes de apoyo y aumentar la cooperación financiera significaría comenzar a combatir a las organizaciones como sistemas transnacionales, y no como fenómenos aislados dentro de cada frontera.

El regreso del TIAR

Quizás el elemento estratégicamente más significativo sea la posibilidad de recurrir al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, creado en 1947 dentro de una lógica de defensa colectiva entre Estados.

Aplicar mecanismos derivados del TIAR frente a organizaciones criminales implicaría potencialmente una transformación doctrinal profunda.

El enemigo de la seguridad hemisférica ya no tendría necesariamente que ser otro Estado. Podría ser una organización no estatal con capacidad territorial, financiera, tecnológica, armada y transnacional.

Aquí puede encontrarse la verdadera innovación estratégica del Escudo.

Lo que falta para hablar de una verdadera arquitectura

Todavía sería prematuro hablar de una alianza consolidada. Una arquitectura real necesitará intercambio sistemático de inteligencia, interoperabilidad de bases de datos, inteligencia financiera, seguridad portuaria, control fronterizo coordinado, trazabilidad de armas, cooperación judicial, inteligencia marítima y mecanismos regionales de alerta temprana.

Y necesitará algo todavía más difícil: confianza.

Compartir información no equivale a compartir inteligencia. Esta última revela fuentes, métodos, capacidades técnicas y operaciones. Sin protocolos comunes y garantías de protección, ninguna comunidad regional de inteligencia será sostenible.

*En estos días y durante el Foro Internacional de Inteligencia y Contrainteligencia organizado por Educa Más desde México, se trataron estos temas. Este tipo de eventos de intercambio entre profesionales de seguridad a nivel global son cada vez más necesarios.

También existen ausencias estratégicas importantes. México y Brasil resultan indispensables para cualquier arquitectura que aspire genuinamente a ser hemisférica.

El problema de la soberanía

Finalmente aparece una frontera delicada. La cooperación internacional puede fortalecer la soberanía cuando aumenta la capacidad del Estado para controlar su territorio. Pero puede tensionarla si deriva hacia acciones extraterritoriales o intervenciones sin consentimiento.

Por ello, una arquitectura efectiva deberá ser simultáneamente operacional, legal y legítima.

Nueva York puede haber marcado un punto de inflexión

Vista aisladamente, la Asamblea dejó discursos nacionales. Vista en conjunto con el Escudo de las Américas, muestra algo diferente.

Trump habla de seguridad hemisférica. Fujimori de organizaciones que libran otra clase de guerra. Noboa propone atacar sus flujos financieros. Colombia incorpora su experiencia y capacidades. Milei acompaña la nueva coalición. Y quince gobiernos comienzan a coordinar medidas contra organizaciones criminales transnacionales.

Todavía es demasiado temprano para afirmar que existe una nueva arquitectura regional de seguridad. Pero ya no es demasiado temprano para afirmar que se está intentando construirla.

Las organizaciones criminales se regionalizaron antes que las respuestas estatales. Comprendieron las fronteras, los puertos, el sistema financiero, las cárceles y las tecnologías digitales antes de que los Estados consiguieran integrar sus capacidades.

Ahora comienza la carrera por cerrar esa brecha.

La verdadera medida del Escudo de las Américas no será la fotografía de sus dirigentes reunidos en Nueva York. Será comprobar si logra que el dinero criminal encuentre menos refugios, las fronteras sean menos permeables y la inteligencia regional deje de funcionar como una colección de compartimentos nacionales.

Entonces sabremos si Nueva York produjo una declaración política más o si, efectivamente, comenzó a diseñarse una nueva arquitectura de seguridad hemisférica.

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Autor: Fernando Vaccotti

Former Field Security Officer OIM AMCA Venezuela. Consultor Privado en FV Consulting. Experto en Seguridad Internacional. Security Consulting Services & Solutions. Consultor Experto en Seguridad WFP (Programa Mundial de Alimentos ONU). Field Security Officer en OIM ONU -Migración. Soluciones en Seguridad Multidimensional. Pensando soluciones fuera de la caja. Out of box thinking.

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