Mientras buena parte de la atención regional se concentra en la violencia del crimen organizado o en los conflictos políticos internos, casi inadvertidamente comenzó una nueva edición de PANAMAX. Sin embargo, detrás de este ejercicio militar existe una transformación mucho más profunda: la evolución de la arquitectura de seguridad del hemisferio occidental.
Creado en 2003 para proteger el Canal de Panamá, PANAMAX evolucionó desde un ejercicio marítimo entre tres países hasta convertirse en una compleja operación multinacional. Sin embargo, después de más de dos décadas, corresponde preguntar cuánto de esa interoperabilidad ha sido realmente probado.
El origen: Bush, Panamá y la seguridad posterior al 11-S
PANAMAX comenzó en 2003, durante la presidencia de George W. Bush, quien gobernó Estados Unidos entre 2001 y 2009. Su nacimiento debe interpretarse dentro del contexto estratégico posterior a los ataques del 11 de septiembre de 2001, cuando Washington amplió su atención sobre el terrorismo, la seguridad de las rutas comerciales y la protección de infraestructuras críticas.
Los tres participantes iniciales fueron:
- Estados Unidos
- Panamá
- Chile
En su primera etapa, el ejercicio estaba concentrado casi exclusivamente en la seguridad marítima del Canal de Panamá. Con el tiempo pasó a incorporar fuerzas terrestres, aéreas, navales, operaciones especiales, ciberdefensa, inteligencia, logística, información y coordinación interinstitucional. El propio Comando Sur lo define actualmente como el mayor ejercicio de puesto de comando de coalición de la región.
PANAMAX 2026: una edición diferente
La edición 2026 se desarrolla del 3 al 13 de agosto, con actividades en Panamá y centros de mando en Estados Unidos. Participan fuerzas de defensa y seguridad pública de 19 países, contando a Estados Unidos y otras 18 naciones asociadas.
Su relevancia especial reside en que no se limita al tradicional ejercicio de estado mayor. Combina planificación multinacional con actividades operativas en territorio panameño y escenarios que incluyen:
- bloqueo o interrupción de las vías navegables;
- fallas en infraestructura crítica;
- amenazas convencionales y asimétricas;
- operaciones marítimas, aéreas y terrestres;
- coordinación de fuerzas especiales;
- incidentes de seguridad vinculados al Canal.
Además, PANAMAX 2026 sirve para ensayar la nueva estructura del U.S. Army Western Hemisphere Command, lo que conecta directamente al ejercicio con la reorganización de la presencia militar estadounidense en el hemisferio.
La transformación doctrinal del Comando Sur.
¿Cómo pasó PANAMAX de ser un ejercicio para proteger el Canal de Panamá a convertirse en un ejercicio orientado al crimen organizado transnacional y las amenazas híbridas?
Porque cuando nació PANAMAX, el enemigo era el terrorismo; el Canal era el centro del escenario y predominaba la defensa militar clásica.
Veintitrés años después las amenazas y el escenario se transformaron: hoy el foco incorpora el crimen organizado transnacional, la cooperación regional, el fortalecimiento de capacidades operacionales y la respuesta multinacional.
De manera que el escenario regional, como lo venimos describiendo hace ya un tiempo, se vincula cada vez más frecuentemente con: la creciente militarización de la seguridad en Latinoamérica; la situación de seguridad en Ecuador; el proceso que se lleva adelante en El Salvador; los cambios en seguridad y defensa del nuevo gobierno de Perú; la mega reforma de la seguridad en Chile; la reconfiguración del poder narco en México; Uruguay y el tema de la inclusión de vehículos militares blindados en patrullaje; la convergencia entre defensa y seguridad; y la creciente importancia de las amenazas híbridas.
¿Ha demostrado eficiencia?
1. Sí ha demostrado continuidad y crecimiento
Comenzó con tres países y llegó a reunir cerca de veinte. Ha mantenido durante más de dos décadas un ciclo de planificación, ejecución y revisión. Las naciones asociadas ya no ocupan únicamente lugares secundarios: Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Perú han dirigido componentes terrestres, marítimos, aéreos y de operaciones especiales. En 2022, por ejemplo, los socios regionales asumieron nuevamente importantes responsabilidades de conducción.
Eso tiene valor. Un estado mayor multinacional no se improvisa cuando aparece una crisis. Hay que conocer previamente los procedimientos, las capacidades, las restricciones legales y las cadenas de mando de cada país.
2. Existe aprendizaje institucional verificable
PANAMAX no termina simplemente con la fotografía final. El Center for Army Lessons Learned publicó en 2025 un estudio de 117 páginas sobre PANAMAX 2024 que identifica logros, deficiencias y recomendaciones para futuras ediciones.
El informe reconoce avances en planificación conjunta, conducción multinacional y distribución de cargos de liderazgo entre países asociados. Pero también señala problemas concretos: barreras idiomáticas, interpretaciones inconsistentes, lentitud en algunas decisiones, desequilibrios en la integración de los estados mayores y limitaciones técnicas y administrativas.
El ejercicio no se presenta internamente como perfecto. Existe una estructura formal de observación, medición de objetivos y lecciones aprendidas. En PANAMAX 2024, por ejemplo, fueron registrados centenares de eventos o estímulos operacionales para evaluar las respuestas del estado mayor multinacional.
Si en 2003 PANAMAX nació para proteger una infraestructura estratégica, en 2026 evidencia que la principal infraestructura crítica que preocupa al hemisferio ya no es solamente el Canal de Panamá: es la estabilidad institucional de los Estados frente al crimen organizado transnacional.
La arquitectura de seguridad comprende doctrinas, estructuras de mando, interoperabilidad, intercambio de inteligencia, logística, comunicaciones, entrenamiento y relaciones político-militares que permiten actuar conjuntamente frente a amenazas comunes.

3. No ha sido validado en una crisis equivalente
Esta es su principal limitación.
PANAMAX puede demostrar que diferentes países son capaces de planificar juntos dentro de un escenario controlado. Pero no existe una operación real de características similares —un ataque complejo contra el Canal, una interrupción prolongada de sus accesos o una operación militar multinacional en Panamá— que permita comprobar que los mecanismos ensayados funcionarían bajo presión política, bajas, incertidumbre y restricciones nacionales.
Incluso uno de los comandantes de PANAMAX 2024 admitió que el ejercicio tuvo mucho de formación y adaptación entre los participantes, pero no llegó a una fase de verdadera confrontación interna o “storming”, en la cual las diferencias organizacionales y nacionales son sometidas a una tensión máxima.
Por tanto, sería excesivo afirmar que PANAMAX ha probado su eficacia operacional. Lo que sí ha demostrado es su capacidad para producir familiaridad, procedimientos y relaciones de trabajo.
¿Por qué hoy Estados Unidos fortalece PANAMAX?
Porque:
- China tiene creciente presencia económica en Panamá.
- El Canal volvió al centro de la competencia global.
- El crimen organizado afecta la estabilidad regional.
- EEUU reorganiza su presencia hemisférica.
PANAMAX 2026 también debe leerse dentro de una competencia estratégica más amplia: el Canal vuelve a ocupar un lugar central no solo por su valor comercial, sino por la creciente disputa de influencia entre Estados Unidos y China en el hemisferio.
¿Es solamente otro UNITAS?
La comparación es válida, pero debe manejarse con cuidado.
UNITAS, iniciado en 1960, es fundamentalmente un ejercicio naval que incluye navegación combinada, guerra antisubmarina, defensa aérea, operaciones anfibias, tiro real y control del mar. PANAMAX, en cambio, está construido alrededor de una misión geográfica y estratégica específica: la protección del Canal de Panamá y sus accesos.
La diferencia principal sería:
UNITAS entrena principalmente fuerzas navales para operar juntas; PANAMAX entrena una estructura multinacional para conducir una crisis compleja.
Eso no significa que uno sea necesariamente más importante que el otro. Tienen funciones diferentes.
UNITAS proporciona experiencia táctica y marítima; PANAMAX trabaja sobre todo en el nivel de mando, coordinación política-militar e integración multidominio.
El problema aparece cuando estos ejercicios se convierten en fines en sí mismos. Participar todos los años, intercambiar distintivos y producir comunicados sobre cooperación no garantiza una capacidad real. La prueba debería ser si los países:
- incorporan las lecciones en sus propias doctrinas;
- mantienen personal entrenado en funciones multinacionales;
- corrigen problemas de comunicaciones e idiomas;
- establecen protocolos jurídicos comunes;
- pueden movilizar capacidades reales con rapidez.
Evaluación final
PANAMAX no es una operación comprobada, pero tampoco es una ceremonia irrelevante. Es una plataforma de preparación estratégica cuya verdadera utilidad depende de que sus aprendizajes sobrevivan al ejercicio y se conviertan en doctrina, procedimientos, comunicaciones y capacidad de respuesta.
Su mayor logro no consiste en haber defendido el Canal —porque nunca tuvo que hacerlo—, sino en haber construido durante más de veinte años un espacio de coordinación militar regional alrededor de una infraestructura crítica global.
Su principal debilidad es que la interoperabilidad ensayada continúa dependiendo en gran medida del liderazgo, la tecnología y la arquitectura organizacional de Estados Unidos. La interrogante de fondo es qué ocurriría si los países latinoamericanos tuvieran que reaccionar rápidamente, con diferencias políticas, capacidades desiguales y sin una conducción estadounidense plenamente disponible.
PANAMAX ha demostrado que las fuerzas de la región pueden sentarse alrededor de una misma mesa y diseñar una operación conjunta. Lo que todavía no ha demostrado es que puedan ejecutarla exitosamente cuando el escenario deje de ser una simulación.
El verdadero legado de PANAMAX no será haber protegido el Canal de Panamá. Será haber normalizado una nueva forma de entender la seguridad hemisférica, donde defensa, seguridad pública, inteligencia e infraestructura crítica comienzan a integrarse dentro de una misma arquitectura estratégica.
De PANAMAX al Escudo de las Américas

Si PANAMAX nació en 2003 para proteger el Canal de Panamá, su evolución durante más de dos décadas revela una transformación mucho más profunda. El ejercicio ya no se limita a entrenar la defensa de una infraestructura estratégica, sino que integra capacidades navales, aéreas, terrestres, espaciales, cibernéticas y de inteligencia para enfrentar amenazas que trascienden las fronteras nacionales.
Esta evolución permite interpretar a PANAMAX como una de las piezas de una arquitectura de seguridad hemisférica más amplia, que podría definirse conceptualmente como un Escudo de las Américas.
No se trata de un escudo entendido únicamente en términos militares. Se trata de una red de cooperación, interoperabilidad e intercambio de información destinada a preservar la estabilidad del continente frente a amenazas compartidas.
Ese escudo se construye sobre varios pilares:
- interoperabilidad entre fuerzas armadas y agencias de seguridad;
- intercambio permanente de inteligencia;
- protección de infraestructuras críticas;
- capacidad de respuesta frente a amenazas híbridas;
- integración multidominio (mar, aire, tierra, espacio y ciberespacio);
- cooperación regional frente al crimen organizado transnacional, el terrorismo y los desastres naturales.
Desde esta perspectiva, PANAMAX deja de ser un ejercicio aislado para convertirse en uno de los mecanismos mediante los cuales esa arquitectura se fortalece año tras año.
Al mismo tiempo, esta tendencia coincide con la creciente convergencia entre defensa y seguridad pública observada en diversos países de Latinoamérica. La participación más activa de las fuerzas armadas en el combate al crimen organizado, el desarrollo de centros regionales de inteligencia, la protección de infraestructuras estratégicas y la reorganización del Comando Sur reflejan una visión más integrada de la seguridad hemisférica.
Por ello, el verdadero significado estratégico de PANAMAX probablemente no radique en la defensa del Canal de Panamá, sino en contribuir a la construcción gradual de un sistema regional capaz de coordinar respuestas frente a amenazas que ningún Estado puede enfrentar por sí solo.