Alemania, AfD y una transformación política que también comienza a reconocerse en Latinoamérica
Alemania despertó el 7 de septiembre con una realidad difícil de relativizar. Alternative für Deutschland (AfD) obtuvo el 43,8 % de los votos en Sajonia-Anhalt, frente al 17,2 % de la CDU. La participación alcanzó el 77,8 %, la mayor registrada allí en una elección regional desde la reunificación. AfD consiguió 39 de los 83 escaños del nuevo parlamento: una victoria contundente, aunque insuficiente para gobernar en solitario. (tagesschau.de)
El resultado importa mucho más allá de Magdeburgo.
Durante años, AfD pudo ser interpretada como expresión de protesta, particularmente fuerte en la antigua Alemania Oriental. Esa explicación comienza a resultar insuficiente. Cuando una fuerza política supera el 40 %, prácticamente duplica su resultado anterior y aspira abiertamente a gobernar, ya no estamos solamente frente al voto de quienes protestan contra el sistema.
Estamos ante ciudadanos que comienzan a imaginar otro sistema posible.
DE LA PROTESTA A LA ALTERNATIVA
Sajonia-Anhalt permite observar una secuencia política particularmente interesante: DESCONTENTO – PROTESTA – NORMALIZACIÓN – CONSOLIDACIÓN- PODER
AfD está atravesando esa frontera.
Su crecimiento combina elementos diferentes: inmigración, identidad nacional, costos de vida, energía, desconfianza hacia Berlín, desgaste de los partidos tradicionales y una fractura todavía perceptible entre las experiencias históricas del Este y el Oeste alemán.
Pero existe algo todavía más profundo.
Una parte del electorado no parece estar preguntándose únicamente quién puede administrar mejor Alemania. Está preguntándose qué Alemania quiere.
Ahí cambia la naturaleza del debate.
AfD introduce conceptos que durante décadas estuvieron políticamente limitados por la experiencia histórica alemana: soberanía, nación, identidad, fronteras, autoridad, prioridad nacional y cuestionamiento del proceso de integración europea.

No significa que el 43,8 % de Sajonia-Anhalt comparta todas las posiciones ideológicas del partido. Significa algo posiblemente más importante: una proporción extraordinaria del electorado está dispuesta a utilizar a AfD para provocar una modificación profunda del orden político existente.
EL PROBLEMA DE MERZ
La derrota golpea directamente al canciller Friedrich Merz. El 87 % de los electores consultados en Sajonia-Anhalt manifestó insatisfacción con el gobierno federal, mientras la CDU sufrió un derrumbe histórico. (Reuters)
El problema para el sistema político alemán es ahora estratégico.
La denominada Brandmauer —el cortafuegos mediante el cual los principales partidos rechazan acuerdos gubernamentales con AfD— permanece formalmente intacta. Merz volvió a descartar cualquier cooperación.
Pero cuanto mayor sea AfD, más difícil será mantenerla fuera del poder.
El mecanismo genera una paradoja: CDU, socialdemócratas, verdes, izquierda y otras fuerzas pueden verse obligados a construir coaliciones cada vez más heterogéneas para impedir un gobierno de AfD. Y cada una de esas coaliciones puede fortalecer la narrativa que precisamente alimenta a AfD: nosotros contra todos ellos.
Sajonia-Anhalt podría convertirse así en el laboratorio de un problema mucho mayor hacia las elecciones federales de 2029.
UNA DISPUTA SOBRE EL MODELO DE ALEMANIA
El fenómeno posee además una dimensión geopolítica.
AfD cuestiona el apoyo alemán a Ucrania, reclama recuperar vínculos con Moscú, adopta posiciones críticas hacia aspectos centrales de la integración europea y propone una política migratoria considerablemente más restrictiva. El resultado provocó preocupación inmediata en Francia y otros socios europeos. (Reuters)
Esto significa que el crecimiento de AfD no modifica solamente la política interior alemana.
Podría modificar el equilibrio europeo: ALEMANIA – UNIÓN EUROPEA – OTAN – UCRANIA – RUSIA
Durante décadas Alemania funcionó como uno de los grandes estabilizadores del proyecto europeo. Una Alemania políticamente fragmentada, más nacionalista y crecientemente escéptica respecto de algunos consensos occidentales tendría consecuencias estratégicas desde París hasta Varsovia.
Pero Sajonia-Anhalt también permite observar algo que está sucediendo bastante más lejos.
EL ECO LATINOAMERICANO
Sería intelectualmente incorrecto equiparar AfD con las nuevas derechas latinoamericanas. Las historias, instituciones, sociedades y experiencias políticas son diferentes.
Sin embargo, existe una conexión filosófica.

En diferentes partes de Latinoamérica está cambiando la pregunta que formula el electorado.
Durante años predominó: ¿quién puede gobernar mejor el sistema?
Ahora aparece otra: ¿quién está dispuesto a cambiarlo?
La irrupción de Javier Milei en Argentina probablemente sea el ejemplo más radical. Su fuerza política no nació prometiendo administrar mejor el Estado existente, sino cuestionando filosóficamente su dimensión, legitimidad y relación con el individuo.
En Ecuador, el liderazgo de Daniel Noboa responde a otra construcción, pero también refleja una demanda por decisión, seguridad y capacidad ejecutiva frente a instituciones percibidas como incapaces de controlar la violencia.
Bolivia atraviesa su propia transición. Rodrigo Paz impulsa reformas orientadas al mercado después de casi dos décadas de predominio político del MAS, aunque su coalición enfrenta importantes tensiones internas. (Reuters)
Chile ha experimentado igualmente un desplazamiento del debate hacia seguridad, inmigración, orden público y autoridad estatal.
Brasil continúa profundamente polarizado y se aproxima a las elecciones de octubre de 2026 con Lula y la derecha nuevamente disputando dos concepciones muy diferentes del país. (Reuters)
No existe entonces un único movimiento continental.
Existe algo más interesante: una crisis del centro político tradicional.
DEL CONSENSO A LA DECISIÓN
Durante buena parte de las últimas décadas, las democracias occidentales premiaron liderazgos capaces de negociar, moderar, administrar y construir consensos.
Ese paradigma está bajo presión.
Una parte creciente de las sociedades parece valorar otra arquitectura del liderazgo: IDENTIDAD – AUTORIDAD – DECISIÓN – RESULTADOS
No necesariamente porque las sociedades se hayan vuelto ideológicamente extremas.
Puede existir una explicación mucho más sencilla.
Cuando aumenta la percepción de inseguridad, desorden migratorio, pérdida de poder adquisitivo, deterioro institucional o incapacidad gubernamental, cambia la tolerancia social frente a la incertidumbre.
El ciudadano comienza a privilegiar capacidad de decisión sobre sofisticación discursiva.
Y allí emergen líderes que prometen romper aquello que otros prometen administrar.
Ese fenómeno conecta a Sajonia-Anhalt con Buenos Aires, Santiago, Quito, La Paz o Brasilia, aunque sus expresiones políticas sean diferentes.
EL REGRESO DE LA SOBERANÍA
Existe además una palabra que vuelve a ocupar el centro de la política contemporánea: soberanía.
Soberanía territorial frente a las migraciones.
Soberanía política frente a organismos supranacionales.
Soberanía económica frente a la globalización.
Soberanía cultural frente a transformaciones identitarias.
Soberanía del Estado frente al crimen organizado.
Y soberanía del ciudadano frente a élites políticas percibidas como distantes.
Después de tres décadas durante las cuales la globalización parecía debilitar progresivamente las fronteras, el Estado nacional está regresando al centro del debate.
No estamos necesariamente presenciando el final de la globalización.
Estamos observando su renegociación.
UN MUNDO TRANSFORMADO
Aquí aparece probablemente la lectura más profunda.
AfD no explica por sí misma la transformación alemana. Milei tampoco explica por sí mismo Argentina, ni Noboa Ecuador, ni las nuevas derechas explican completamente Latinoamérica.
Son manifestaciones de algo mayor.

Líderes del AfD celebrando en Sajonia-Anhalt el domingo
El sistema internacional construido después de la Guerra Fría suponía expansión de la globalización, integración económica, multilateralismo y progresiva moderación ideológica.
Ese mundo está desapareciendo.
En su lugar emerge otro caracterizado por competencia entre potencias, guerras prolongadas, fronteras nuevamente relevantes, proteccionismo, nacionalismo económico, migraciones masivas, inseguridad y sociedades crecientemente polarizadas.
La política inevitablemente comienza a adaptarse.
Por eso quizás el verdadero significado de Sajonia-Anhalt no esté solamente en el 43,8 % obtenido por AfD.
Está en la transformación de lo que millones de ciudadanos esperan de quienes pretenden gobernarlos.
La demanda parece desplazarse desde administrar hacia decidir, desde consenso hacia identidad, desde gestión hacia autoridad, desde globalización hacia soberanía.
Eso no garantiza mejores gobiernos. Tampoco significa que las democracias estén condenadas a los extremos.
Significa que el centro político deberá demostrar nuevamente para qué sirve.
Porque cuando el centro deja de ofrecer respuestas, los extremos dejan de parecer extremos.
Comienzan a parecer alternativas.
¿Estamos presenciando simplemente un nuevo ciclo electoral hacia la derecha, o el nacimiento de una filosofía política diferente para gobernar un mundo que dejó definitivamente atrás las certezas del siglo XX?
CONCLUSIONES
1. Sajonia-Anhalt marca una transición cualitativa. AfD está dejando de ser solamente una fuerza de protesta para convertirse, al menos en partes de Alemania oriental, en una alternativa concreta de poder. El verdadero examen comenzará cuando deba demostrar capacidad para gobernar.
2. Alemania y Latinoamérica muestran expresiones diferentes de una transformación semejante. No existe una única “ola de derecha”, sino una creciente demanda de liderazgo basada en autoridad, identidad, soberanía, seguridad y capacidad de decisión frente al desgaste de las estructuras políticas tradicionales.
3. El fenómeno pertenece a una transformación global más amplia. El debilitamiento del consenso posterior a la Guerra Fría está reconstruyendo la política alrededor del Estado, las fronteras, la identidad y el poder. Las fuerzas políticas capaces de interpretar esa transición tendrán una ventaja decisiva durante la próxima década.
FUENTES CONSULTADAS
ARD/Tagesschau y MDR, resultados provisionales oficiales y análisis electoral de Sajonia-Anhalt, 6–7 de septiembre de 2026. (tagesschau.de)
Reuters, cobertura y análisis de las elecciones de Sajonia-Anhalt, situación de Friedrich Merz y estrategia nacional de AfD, 6–7 de septiembre de 2026. (Reuters)
Reuters, reacciones europeas al resultado electoral alemán, 7 de septiembre de 2026. (Reuters)
Reuters, situación política y reformas del gobierno de Rodrigo Paz en Bolivia, agosto de 2026. (Reuters)
Reuters, escenario electoral brasileño de 2026, septiembre de 2026. (Reuters)